https://doi.org/10.53557/Elecciones.2025.v24n29.04
Artículo
Estrategias del PSOE ante Podemos (2015-2016): adaptación partidista en un contexto de fragmentación política
PSOE strategies against Podemos (2015-2016): party adaptation in a context of political fragmentation
Eduardo Bayón1
https://orcid.org/0009-0001-3440-4164
1Universidad Nacional de Educación a Distancia, Madrid, España
Autor corresponsal: [email protected]
Para citar este artículo:
Bayón, Eduardo. 2025. “Estrategias del Psoe ante Podemos (2015-2016): adaptación partidista en un con- texto de fragmentación política”. Elecciones (enero-junio), 24(29): 133-168. DOI: 10.53557/Elecciones.2025.v24n29.04
Resumen
Este estudio analiza las estrategias del PSOE entre 2015 y 2016 frente a la emergencia de Podemos como competidor clave en la izquierda española. Desde un enfoque cualitativo que combina teorías del comportamiento partidista, análisis electoral e entrevistas, se exploran factores como la evolución del voto, su volatilidad y las transferencias electorales. Los hallazgos indican que la percepción de amenaza de Podemos llevó al PSOE a ajustar sus tácticas para retener votantes y maximizar apoyos, lo que provocó tensiones internas entre facciones sobre la prioridad de un enfoque centrista o la competencia ideológica con Podemos. Estas dinámicas reconfiguraron tanto sus estrategias como su cohesión interna, y limitaron su capacidad de posicionamiento político. Este estudio contribuye a la literatura sobre adaptación estratégica de partidos en contextos de alta competencia electoral, y destaca el papel de factores organizativos y contextuales en la respuesta de partidos tradicionales frente a nuevos actores políticos en democracias modernas.
Palabras claves: Psoe, adaptación partidista, partidos políticos, competencia electoral, estrategias políticas.
Abstract
This study examines the strategies of the Spanish Socialist Workers’ Party (Psoe, in Spanish) between 2015 and 2016 in response to the emergence of Podemos as a key competitor on the Spanish left. Using a qualitative approach that combines theories of party behavior, electoral analysis, and interviews, I explore factors such as vote evolution, its volatility, and electoral transfers. The findings reveal that perceiving Podemos as a threat prompted Psoe to adjust its tactics to retain voters and maximize support, which created internal tensions among factions over whether to prioritize a centrist approach or to compete ideologically with Podemos. These dynamics reshaped both the party’s strategies and its internal cohesion, impacting its political positioning. This study contributes to the literature on strategic party adaptation in highly competitive electoral contexts, highlighting the role of organizational and contextual factors in the response of traditional parties to new political actors in modern democracies.
Keywords: Psoe, partisan adaptation, political parties, electoral competition, political strategies.
1. Introducción
En las últimas décadas, los partidos socialdemócratas europeos han enfren- tado un desafío creciente para mantener su relevancia política. Tras la crisis económica de 2008, su retroceso electoral —especialmente pronunciado en el sur de Europa— reflejó un desplazamiento de votantes hacia formacio- nes verdes y de izquierda radical por motivos culturales, y hacia partidos de derecha por razones económicas e identitarias (Keating y Mccrone 2015; Häusermann et al. 2021). Este fenómeno indica que la socialdemocracia no puede recuperar su base electoral mediante simples ajustes estratégicos hacia la izquierda o la derecha, sino que requiere abordar dilemas más complejos entre objetivos contrapuestos.
En España, este proceso adquirió rasgos singulares. El Partido Socialista Obrero Español (Psoe), actor clave en la transición democrática y la moder- nización del Estado (Kennedy 2013), experimentó un declive electoral ace- lerado desde 2008, perdiendo su hegemonía en la izquierda y la mitad de su apoyo en una década. Este declive coincidió con un ciclo de crisis múltiple —económica, institucional y territorial— que erosionó la confianza en los partidos tradicionales. En este contexto emergió Podemos, un movimiento de izquierda populista que articuló el descontento post-15M mediante un dis- curso anti-establishment y propuestas rupturistas (Fernández Vázquez y Tamames 2021). Su irrupción no solo fragmentó el voto progresista, sino que redefinió las reglas de competencia y obligó al Psoe a confrontar a un adversario ideológicamente próximo, pero estratégicamente disruptivo.
Este estudio analiza cómo la irrupción de Podemos redefinió las estrategias del Psoe en un entorno de alta competencia electoral. Con base en modelos de comportamiento partidista (Müller y Strøm 1999), se examinan las priori- dades estratégicas del Psoe entre 2015 y 2016, así como los conflictos entre sus objetivos y los factores que condicionan sus decisiones. Este enfoque facilita una comprensión más precisa de las estrategias adoptadas en respuesta a un contexto político cambiante.
El Psoe constituye un caso clave para analizar el comportamiento de los partidos socialdemócratas frente a decisiones estratégicas complejas. Su particularidad radica en dos factores: (1) la transformación del sistema de partidos en España, con la irrupción de Podemos como rival directo en 2015-2016, y (2) su declive electoral iniciado en 2008, que se acentuó durante ese ciclo electoral.
Mediante un enfoque metodológico mixto, el análisis cualitativo —entre- vistas semiestructuradas a líderes del Psoe y documentos internos— se combina con datos cuantitativos del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) para evaluar cambios en la competición electoral. Este diseño permite triangular evidencias y captar la complejidad de las decisiones estratégicas en contextos de competencia fragmentada.
Este trabajo ofrece una perspectiva innovadora al estudiar cómo los partidos tradicionales gestionan objetivos contradictorios ante la irrupción de nuevos actores. El caso del Psoe ejemplifica los límites de la socialdemocracia para reconciliar su base electoral histórica con electorados emergentes y aporta lecciones para el estudio de sistemas de partidos en transformación. La evidencia indica que, frente a competidores populistas, la estrategia socialdemócrata oscila entre la confrontación programática y la asimilación de narrativas, un dilema con implicaciones para su supervivencia como fuerza hegemónica.
Este artículo se estructura en cuatro secciones: (1) una revisión teórica sobre el comportamiento de los partidos y la influencia de la competición electoral (Ware 1987; Maor 1997); (2) una descripción metodológica del estudio de caso, que incluye el análisis cualitativo y cuantitativo; (3) un examen de la com- petición electoral del Psoe y Podemos (2015-2016) como variable indepen- diente; y (4) un análisis de la estrategia del Psoe como variable dependiente.
2. Objetivos, estrategias partidistas y competición electoral
Las organizaciones, incluidos los partidos políticos, persiguen múltiples objetivos, aunque suelen priorizar uno de ellos (Cressey 1958, 44). Dado que estos objetivos no pueden alcanzarse de manera simultánea, las y los dirigentes deben establecer prioridades y adaptar sus estrategias según las circunstancias (Müller y Strøm 1999). En este sentido, Müller y Strøm proponen tres modelos de comportamiento partidista basados en los objetivos que los actores buscan maximizar al tomar decisiones. Estos modelos parten de la premisa de que las y los líderes partidarios actúan como agentes racionales, pero condicionados por factores endógenos y exógenos, es decir, por las restricciones impuestas por los contextos organizacionales e institucionales en los que operan.
Los tres modelos de comportamiento partidista identificados por Müller y Strøm (1999) responden a la tradición de la elección racional (Downs 1957), que ha desempeñado un papel central en el estudio de los partidos:
• Partidos que maximizan el voto (vote-seeking): orientan sus objetivos a la obtención de apoyo electoral con el propósito de alcanzar el poder para controlar el gobierno y sus recompensas materiales. Este modelo deriva del trabajo de Downs (1957) sobre competencia electoral, en el que los partidos buscan ampliar su base electoral para acceder al gobierno.
• Partidos que maximizan el control del gobierno (office-seeking): estos partidos priorizan el acceso al gobierno y el ejercicio de influencia sobre las políticas públicas, ya sea por el valor intrínseco del poder o por su carácter instrumental para obtener beneficios futuros. Este enfoque ha sido ampliamente estudiado en el contexto de las coaliciones de gobierno en democracias parlamentarias (Riker 1962; Leiserson 1968).
• Partidos que maximizan su impacto en las políticas públicas (policy- seeking): este modelo se centra en la influencia sobre las políticas públi- cas y parte de la idea de que los partidos buscan implementar su agenda política. Surgió como respuesta a los enfoques iniciales de la teoría de juegos sobre la formación de gobiernos, que asumían una “política ciega” (Chappell y Keech 1986; Hansson y Stuart 1984; Petry 1982). Este modelo plantea que las coaliciones tienden a formarse entre parti- dos con posiciones políticas cercanas o afines (Axelrod 1970).
Aunque los partidos comparten estos tres objetivos, Müller y Strøm (1999) señalan que resulta imposible maximizarlos de manera simultánea. Por lo tanto, es improbable que un partido persiga exclusivamente uno de estos objetivos de forma pura, lo que exige analizar las interrelaciones y los intercambios entre ellos. En este contexto, las y los líderes políticos deben decidir constantemente qué objetivo priorizar, una decisión condicionada tanto por la organización interna del partido como por el sistema político-institucional en el que operan (Müller y Strøm 1999). Así, la priorización de objetivos —en permanente conflicto e intercambio— varía en función de los cambios en la organización partidista y de las influencias externas, entre las que la competición electoral desempeña un papel crucial.
En un contexto de creciente fragmentación política y la irrupción de nuevos actores como Podemos en España, las teorías clásicas sobre el comportamiento partidista cobran renovado interés. Los modelos de vote-seeking, office-seeking y policy-seeking (Müller y Strøm 1999)ofrecen un marco teórico fundamental para analizar los dilemas estratégicos de los partidos en entornos competitivos, aunque requieren adaptación a las dinámicas actuales, en que las tensiones internas y las amenazas externas inciden en la toma de decisiones.
Este estudio aplica y amplía estos modelos a examinar cómo el Psoe gestionó la tensión entre la retención de votantes, la búsqueda de influencia gubernamental y la coherencia ideológica en un contexto de crisis interna y alta competencia electoral. Además de enriquecer la comprensión de los modelos clásicos, proporciona un análisis empírico que vincula las estrategias del Psoe con los cambios estructurales del sistema de partidos español. De este modo, explora cómo los partidos tradicionales ajustan sus estrategias frente a nuevos competidores y transformaciones políticas.
2.1. Preferencias entre los objetivos del partido
El principal dilema de los partidos radica en la tensión entre maximizar votos, controlar el gobierno e influir en las políticas públicas. Su desempeño en el gobierno impacta directamente en los resultados electorales futuros (Strøm 1990). Aunque acceder al poder constituye un objetivo central (Riker 1962, 33), puede resultar costoso y generar conflictos entre distintos fines (Müller y Strøm 2000; Narud y Valen 2008). De hecho, asumir el gobierno puede perjudicar el rendimiento electoral posterior (Müller y Strøm 1999) y entrar en conflicto con la coherencia ideológica, debido a que los partidos deben hacer concesiones políticas para ocupar el Ejecutivo, aunque existen límites en sus renuncias (Pedersen 2012). La priorización de políticas sobre los cargos puede obedecer tanto a principios ideológicos como a la búsqueda de eficacia en su aplicación (Pedersen 2010; 2012).
Los objetivos partidistas son dinámicos y dependen de la evolución del entorno competitivo, especialmente de las encuestas de opinión. Según Kolltveit (2023, 125-126), pueden identificarse dos tendencias clave:
1) Si un partido mejora en las encuestas a mitad del periodo legislativo, sus líderes priorizan la consolidación del poder gubernamental sobre la maximización de votos y desatienden en parte las preferencias inmedia- tas del electorado.
2) Si las encuestas son favorables y reflejan aprobación ciudadana, los dirigentes pueden aceptar concesiones políticas para acceder al gobierno y aumentar su influencia, lo que privilegia la obtención de cargos sobre la aplicación estricta de su agenda
Los objetivos partidistas no solo orientan su estrategia y justifican su existen- cia, sino que también permiten evaluar su éxito o fracaso (Etzioni 1960, 257). Como principios a satisfacer, condicionan la adaptación estratégica, limitan la toma de decisiones y moldean su comportamiento (Hall 1987, 270, 281 y 289). Así, los partidos definen sus objetivos según el contexto y ajustan sus prioridades para garantizar su supervivencia (Garvía 1993, 10).
2.2 La estrategia de un partido político
Según Sjöblom (1968, 30), la estrategia de un partido consiste en la planificación general para utilizar sus recursos y alcanzar objetivos en un contexto com- petitivo. Se trata de una construcción compleja que abarca acciones y planes orientados a lograr metas políticas. Las y los dirigentes la definen mediante la presentación de objetivos y medios en proyectos explícitos o implícitos, mien- tras que corresponde a los analistas identificar sus elementos clave. Esta estra- tegia organizativa incluye estatutos, reglamentos y documentos que enmarcan la toma de decisiones (Méndez Lago 2000, 11-14).
Dado que el término “estrategia” resulta ambiguo, conviene delimitar su significado. Scarrow (1996, 49) la define como un plan orientado a optimizar el uso de los recursos, tanto actuales como potenciales, con el propósito de faci- litar la consecución de metas electorales. Este enfoque supone que los actores eligen opciones de manera intencional, calculan costes, beneficios y consecuen- cias, y evalúan los medios disponibles y potenciales para alcanzar sus objetivos.
2.3. La competición electoral
El estudio de la competición electoral resulta clave para entender las estrategias de los partidos, pues influye en su comportamiento y genera incentivos para ciertas acciones (Ware 1987; Maor 1997). Esta dinámica obliga a los partidos a anticipar efectos y ajustar sus estrategias según el electorado (Laver y Hunt 1992). En la actualidad, muchos centran sus esfuerzos en la carrera electoral, lo que impacta en sus cambios internos en el liderazgo (Maor 1997, 106).
La teoría de la elección racional de Downs (1957) sostiene que las personas votantes optan por partidos que maximizan su utilidad y que los partidos ajus- tan su discurso para ganar elecciones. En su modelo espacial unidimensional, partidos y votantes se ubican en un continuo ideológico, y cada partido busca la posición que optimice su apoyo electoral. No obstante, este modelo ha recibido críticas por su simplificación. Robertson (1976, 31) señala que omite la diversidad de actores, la estructura política y las motivaciones de las y los líderes. Además, Ramiro Fernández (2004) destaca que los partidos no solo persiguen la maximización de votos, sino que también están condicionados por la ideología, las restricciones institucionales y las preferencias de sus dirigentes y dirigentas.
Esta investigación analizará la estrategia electoral del Psoe frente a su princi- pal competidor, identificando sus preferencias, objetivos y factores estratégicos. Aunque la competición electoral es clave, no determina por completo su comportamiento, puesto que existen límites a su capacidad de maniobra (Ramiro Fernández 2004, 33), lo que exige un análisis detallado de su impacto.
El propósito de este estudio consiste en verificar las siguientes hipótesis:
el contexto y ajustan sus prioridades para garantizar su supervivencia (Garvía 1993, 10).
• Hipótesis 1 (H1): en contextos de alta competitividad electoral, los partidos tienden a priorizar estrategias orientadas a maximizar la captación de votos, al considerar este enfoque como el mecanismo principal para garantizar su supervivencia política (Strøm 1990[/xref], 588–589).
• Hipótesis 2 (H2): cuando un partido enfrenta resultados electorales negativos, ajusta su estrategia de manera no automática, debido a que esta depende de la interpretación de dichos resultados por parte de sus dirigentes/as y miembros, quienes asumen la responsabilidad final en la toma de decisiones ((Harmel y Janda 1994; Panebianco 1990).
3. Metodología
Este estudio adopta un enfoque cualitativo basado en el método de estudio de caso (Yin 1989; Eckstein 1992; Gerring 2007) para analizar las estrate- gias del Psoe frente a la competencia de Podemos en 2015-2016. Este diseño metodológico permite una comprensión contextualizada de las dinámicas polí- ticas durante un periodo de transformación del sistema de partidos en España.
La investigación integra el análisis de fuentes primarias y secundarias, y aborda las estrategias del Psoe desde tres perspectivas:
1) Evolución electoral y votantes: examen de la volatilidad electoral, las transferencias de votos y la identificación partidista.
2) Cambios estratégicos internos: análisis de documentos internos y públicos del Psoe para identificar ajustes en su posicionamiento político.
3) Perspectivas internas: entrevistas semiestructuradas con líderes/as y miembros del partido a fin de captar sus interpretaciones y decisiones estratégicas.
Para este análisis se emplearon tres fuentes y técnicas:
1) Análisis de datos electorales: uso de datos del CIS sobre las elecciones de 2015 y 2016, con la aplicación de herramientas estadísticas descriptivas y comparativas para identificar patrones como las transferencias de votos y la identificación partidista, elementos clave en las decisiones estratégicas del Psoe.
2) Análisis documental: revisión de ponencias, resoluciones internas y dis- cursos del Psoe, con una categorización temática para rastrear la evo- lución de su estrategia frente a Podemos y los ajustes en su posiciona- miento político.
3) Entrevistas semiestructuradas: 1 entrevistas a dirigentes y miembros de los órganos de dirección del Psoe para explorar:
a) Tensiones internas y su impacto en la estrategia
b) Percepción de la amenaza generada por Podemos
c) Dilemas estratégicos enfrentados
Si bien el enfoque cualitativo permite una comprensión detallada, sus hallazgos no resultan completamente generalizables. No obstante, pueden contribuir a estudios comparativos en sistemas multipartidistas fragmentados o con la presencia de nuevos actores en democracias contemporáneas
Tras la exposición de las teorías sobre competición electoral y la metodología, el siguiente epígrafe analiza la rivalidad entre el Psoe y Podemos en las elecciones de 2015 y 2016.
4. La competición electoral del Psoe con Podemos
Antes de analizar las estrategias del Psoe, resulta clave comprender su con- texto electoral en 2015-2016. Este apartado examina su evolución electoral, la transferencia de votos con Podemos, la competencia ideológica y la identificación partidista de las y los votantes.
4.1. Resultados electorales del Psoe (2015-2016)
Las elecciones del 20-D de 2015 consolidaron el sistema multipartidista en España (Orriols y Cordero 2016, 19). El Psoe obtuvo 90 escaños y el 22 % de los votos, perdió 20 diputados y 1 500 000 de votos, pero se mantuvo como segunda fuerza y actor clave en la formación de gobierno (Delgado Sotillos 2019, 183). Tras el fracaso de la investidura de Sánchez, las elecciones del 26-J de 2016 reforzaron la competencia con Podemos. Aunque el Psoe perdió 100 000 votos y cinco escaños, superó a la alianza Unidos Podemos y captó un 20 % del electorado tradicional de Izquierda Unida (IU) (CIS 2016a).
4.2. Volatilidad y transferencias de votos
El análisis de la volatilidad electoral revela las tensiones competitivas entre el Psoe y Podemos. En 2015 (Tabla 1), el 26.2 % de votantes del Psoe migró a Podemos e IU, mientras que un 6.6 % optó por la abstención o el voto en blanco. En 2016, la fidelidad socialista aumentó al 77.4 %, aunque perdió un 4.7 % hacia Unidos Podemos y un 9.5 % hacia la abstención. A su vez, el 5.9 % de votantes de Podemos en 2015 apoyó al Psoe en 2016 (Tabla 2), lo que evi- dencia una leve recuperación socialista.
Tabla 1 Porcentaje de transferencia de voto del Psoe hacia Podemos/IU/UP en las elecciones generales de 2015 y 2016
Fuente: Elaboración propia con base en CIS (2016a; 2016b)
Tabla 2 Porcentaje de transferencia de voto de Podemos hacia el Psoe, 2016
Fuente: Elaboración propia con base en CIS (2016a)
4.3. Competición en el espacio ideológico izquierda-derecha
El análisis del posicionamiento ideológico de los votantes del Psoe y Podemos en el eje izquierda-derecha permite comprender su competencia electoral. La ideología, factor clave en el comportamiento electoral, facilita la toma de decisiones en contextos complejos. Aunque surgieron nuevos partidos, la distribución ideológica se mantuvo estable (Delgado Sotillos 2019, 169).
La Tabla 3 muestra que, entre 2015 y 2016, Podemos se desplazó ligera- mente a la izquierda (de 2.25 a 2.19), mientras que el Psoe se movió hacia la derecha (de 4.40 a 4.60). Destacan tres aspectos:
• Percepción de Podemos entre votantes socialistas: en 2016, las y los votantes del Psoe posicionaron a Podemos más a la izquierda que el conjunto de la muestra, a diferencia de 2015.
• Percepción interna de Podemos: sus propios votantes lo ubicaron en posiciones más moderadas que la media en ambos años.
• Percepción del Psoe entre votantes de Podemos: lo situaron sistemática- mente a la derecha del punto medio de la escala (5), con una ampliación de esta percepción en 2016.
Tabla 3 Posición ideológica adjudicada al Psoe y Podemos por el conjunto de la muestra y por los votantes de ambos partidos
Fuente: Elaboración propia con base en CIS (2015; 2016c)
La Tabla 4 refleja cómo las y los votantes de ambos partidos ajustaron su posi- cionamiento ideológico entre 2015 y 2016:
• Votantes del Psoe: se desplazaron hacia la derecha, al moderar su posi- ción de 3.59 a 3.82.
• Votantes de Podemos: mostraron una ligera radicalización hacia la izquierda, al pasar de 3.20 a 2.94.
Tabla 4 Posición ideológica media de los votantes del Psoe y Podemos
Fuente: Elaboración propia con base en CIS (2015; 2016c)
Este movimiento divergente resalta el proceso de polarización entre ambas bases electorales e intensifica la competición ideológica.
El Gráfico 1 muestra la distribución de votantes según suposición ideológica y preferencia partidista en 2015 y 2016. La competencia entre el Psoe y Podemos se intensificó en las posiciones intermedias de la escala (3, 4 y 5):
• Psoe: mejoró su apoyo en la posición 4, se consolidó como primera fuerza y avanzó en las posiciones 3 y 5.
• Podemos: aumentó la captación de votos en las posiciones más a la izquierda (1-3), lo que fortaleció su base ideológicamente más comprometida.
El análisis del espacio ideológico confirma que la competencia entre ambos partidos se concentró en el segmento moderado de la escala izquierda-derecha. Mientras el Psoe reforzó su atractivo en posiciones más centristas, Podemos se consolidó como referente de la izquierda radical, lo que subraya el papel clave de las estrategias ideológicas en la competición electoral de 2015-2016.
Gráfico 1 Posición ideológica y voto en las elecciones generales de 2015 y 2016
Fuente: Elaboración propia con base en CIS (2016a; 2016b)
4.4. Identificación partidista y disponibilidad electoral
Este apartado analiza la identificación partidista y la disponibilidad electoral, factores clave en la competencia Psoe-Podemos (2015-2016). La identificación partidista funciona como un elemento estabilizador al reducir la disposición de las y los votantes a cambiar su apoyo. Sin embargo, la irrupción de nuevos actores políticos, como Podemos, alteró estas dinámicas, especialmente entre el electorado socialista. En 2015, el 62 % del electorado del Psoe se identificaba con un partido, cifra que descendió al 58.3 % en 2016 (Tabla 5), lo que refleja una ligera erosión de su base. No obstante, su nivel de identificación se mantuvo alto y similar al de los votantes de Podemos en 2016 (58.9 %).
Tabla 5 Porcentaje de cercanía de los votantes de Psoe y Podemos/UP con algún partido, 2015-2016
Fuente: Elaboración propia con base en CIS (2016a; 2016b)
La Tabla 6 muestra la identificación partidista de votantes del Psoe y Podemos.
1) Votantes del Psoe
En 2015, el 94.8 % de votantes socialistas se identificaba con el Psoe, porcentaje que aumentó al 95.6 % en 2016.
La identificación con Podemos fue marginal y descendió del 1.2 % en 2015 al 0.5 % en 2016.
2) Votantes de Podemos
En 2015, el 82.9 % se identificaba con Podemos, porcentaje que se redujo ligeramente al 81.4 % en 2016.
El porcentaje de votantes de Podemos que se identificaba con el Psoe aumentó del 3.1 % en 2015 al 4.5 % en 2016, lo que refleja una leve apertura hacia los socialistas.
Tabla 6 Porcentaje de cercanía de votantes del Psoe y Podemos/UP, 2015-2016
Fuente: Elaboración propia con base en CIS (2016a; 2016b)
La disponibilidad electoral complementa la identificación partidista al medir la propensión de los votantes a cambiar de partido o a mantenerse fieles. En el caso del Psoe, los datos de la Tabla 7 indican una disminución en la probabilidad de que los votantes generales apoyaran al partido:
El porcentaje del electorado que consideraba “bastante probable” votar al Psoe bajó del 17.2 % en 2015 al 15.1 % en 2016.
Paralelamente, el rechazo a votar al Psoe también se redujo, al pasar del 36.1 % al 35.3 %.
Tabla 7 Porcentaje de disponibilidad para votar al Psoe y Podemos/UP, 2015-2016
Nota: Los datos de 2015 del electorado de Podemos corresponden a quienes manifestaban su intención de voto. Este dato se utiliza debido a la inexistencia de recuerdo de voto de las elecciones generales de 2011,en las que el partido no concurrió. Fuente: Elaboración propia con base en CIS (2015; 2016c)
Entre las y los votantes de Podemos, la probabilidad de votar al Psoe cayó de manera más drástica, del 10 % en 2015 al 3.3 % en 2016. Sin embargo, el rechazo hacia los socialistas también disminuyó significativamente, del 45 % al 34.4 %.
En cuanto a la disponibilidad electoral hacia Podemos:
La probabilidad de que antiguos/as votantes socialistas eligieran a Podemos se redujo del 13.9 % en 2015 al 4.1 % en 2016.
El rechazo hacia Podemos entre votantes socialistas aumentó de manera notable, del 43.1 % al 52.1 %, lo que refleja un endurecimiento de las lealtades socialistas frente a la alternativa representada por Podemos.
El análisis de los indicadores de identificación partidista y disponibilidad electoral revela que la aparición de Podemos intensificó la competencia electo- ral y alteró las lealtades tradicionales en el electorado español:
1) Aunque la identificación con el Psoe se mantuvo alta, registró una ligera erosión, mientras que los niveles de identificación con Podemos permanecieron estables.
2) Entre 2015 y 2016 se produjo un endurecimiento asimétrico en la disponibilidad electoral: los votantes del Psoe intensificaron su rechazo hacia Podemos, lo que marcó un mayor distanciamiento, mientras que los de Podemos adoptaron una actitud más receptiva hacia el Psoe al reducir su nivel de rechazo.
Estos resultados confirman que la irrupción de Podemos reconfiguró el panorama político español, incrementó la volatilidad electoral y desafió la hegemonía del Psoe como principal referente de la izquierda. A partir de estas dinámicas, el siguiente apartado analiza las estrategias y objetivos que el Psoe adoptó en 2015-2016 para enfrentar este nuevo escenario competitivo
5. La estrategia del Psoe respecto a Podemos (2015-2016)
El ascenso de Podemos en 2014 reconfiguró la izquierda española, fragmentó el electorado del Psoe2 y obligó a este partido a redefinir su estrategia (Orriols y León 2021, 15). La victoria de Pedro Sánchez en el Congreso Federal no detuvo la fuga de votos hacia Podemos.3
Inicialmente, el Psoe confrontó directamente a la nueva formación y des- legitimó su discurso populista4 (Franzé 2019, 297). En septiembre de 2014, Sánchez afirmó que “ni antes ni después el Psoe iba a pactar con el populismo”.5
En 2015, el Psoe procuró consolidarse como primera fuerza de la izquierda, convertirse en actor clave en pactos y recuperar gobiernos perdidos (Barreiro y Maneiro Crespo 2019, 40). Mientras Sánchez apostaba por competir directamente con Podemos, sectores como el liderado por Susana Díaz defendían un enfoque de centroizquierda, lo que provocó una fuerte división interna.6 7
Durante las elecciones autonómicas y locales, el Psoe abandonó la confron- tación directa para adoptar una campaña negativa y apelar al voto estratégico, calificando a Podemos de radical (Rodón y Hierro 2016). No obstante, el recuerdo de la gestión de la crisis durante los gobiernos de Zapatero y el frágil liderazgo de Sánchez, aún sin consolidar, condujeron a los socialistas hacia un discurso más próximo a Podemos (Llera Ramo 2015, 7). Finalmente, pese a la fragmentación de la izquierda, el Psoe superó a Podemos en todos los territo- rios con elecciones autonómicas en mayo de 2015, y aumentó de dos a siete pre- sidencias autonómicas sin mayorías absolutas. Su adaptación estratégica le per- mitió afrontar las elecciones generales de ese mismo año con una lógica similar.
5.1. El enfrentamiento con Podemos: del desacuerdo tras el 20-D a competir en unas nuevas elecciones generales
Ante las elecciones generales de 2015, el Psoe identificó a Podemos como su prin- cipal rival y centró su campaña en presentarse como la única alternativa al PP, destacando la falta de experiencia de Podemos (Medina y Correa 2016, 6-7). A medida que la competencia electoral se intensificó, el debate progra- mático quedó relegado a especulaciones sobre pactos. Los 90 escaños obteni- dos superaron las expectativas, aunque resultaron insuficientes para gobernar sin alianzas.8 Como señaló Sánchez, el resultado “dejaba margen para intentar formar gobierno” (Sánchez 2019, 116). La remontada se atribuyó a su actua- ción en los debates, en especial frente a Rajoy (Sevilla 2017, 38-40). Tras el 20-D, descartado un pacto con el PP, el Psoe debatió una posible alianza de izquierdas (Correa et al. 2018, 192).
En la misma noche electoral, Sánchez subrayó la necesidad de diálogo y reconoció que el PP debía intentar formar gobierno en primer lugar. Al fra- casar Rajoy, reafirmó su intención de buscar la investidura, aunque sin definir los apoyos necesarios (Sevilla 2017, 55-58). El margen de maniobra para formar gobierno quedó condicionado por las decisiones del Comité Federal del Psoe el 28 de diciembre de 2015, en el que se evidenciaron tensiones inter- nas. El partido rechazó cualquier acuerdo que incluyera un referéndum de autodeterminación,9 lo que afectó las posibles alianzas con Podemos (Psoe 2015, 2-3). Además, se estableció que el PP debía intentar formar gobierno en primer término y, solo en caso de fracasar, el Psoe iniciaría negociaciones.
Las discrepancias internas respondieron a una lógica territorial. Las y los líderes socialistas de comunidades donde gobernaban —excepto Baleares— mostraron mayor escepticismo respecto a la estrategia de Sánchez, mientras que en territorios donde Podemos o partidos regionales tenían mayor peso, se favorecía un acuerdo con la izquierda para evitar la continuidad del PP. Por su parte, ante el previsible fracaso de Rajoy, la dirección del Psoe consideró que la única opción viable era un pacto entre el Psoe, Podemos y Ciudadanos. Internamente, existía división entre quienes preferían el apoyo de Podemos con la abstención de Ciudadanos y quienes apostaban por el voto afirmativo de Ciudadanos con la abstención de Podemos. En ambos casos, la estrategia buscaba un gobierno monocolor del Psoe con el respaldo de sus competidores (Sevilla 2017, 65).
Tras la constitución de las Cortes, el Rey Felipe VI inició una ronda de con- tactos con los partidos. El 22 de enero, Pablo Iglesias propuso una coalición con el Psoe e IU y exigió para Podemos la vicepresidencia y cinco ministerios clave. Esta oferta, propuesta mientras Sánchez se reunía con el Rey, fue interpretada por el Psoe como una falta de voluntad real de negociar.10 Ante esta situación, el 30 de enero, Sánchez anunció al Comité Federal que iniciaría negociacio- nes para su investidura. En la rueda de prensa tras aceptar el encargo del Rey, declaró que llegaría hasta el final para desbloquear la situación institucional, puesto que los plazos para nuevas elecciones comenzaban únicamente tras una votación fallida. También afirmó que negociaría con todas las fuerzas para un “ejecutivo transversal”, pero sin pactar con el PP ni con los independentistas (Sevilla 2017, 75).
La opción de Sánchez consistió en alcanzar un acuerdo con Ciudadanos,11 lo que reflejaba su desconfianza hacia Podemos,12 al que invitó a sumarse a un programa previamente negociado, aun sabiendo que muchas de sus medidas económicas serían rechazadas por la formación de izquierda radical (Franzé 2019, 299-300). A finales de febrero, se anunció el “Acuerdo para un gobierno reformista y de progreso”, aprobado por la militancia con un 78.9 % de apoyo y una participación del 51.7 %. Este pacto provocó la ruptura de las negociacio- nes con Podemos.13 En ese momento, el líder socialista era consciente de que garantizar su continuidad y reforzar su liderazgo requería acudir a la militan- cia como principal fuente de legitimidad. Pese a superarse este obstáculo, no logró la investidura al no obtener el apoyo ni la abstención necesarios por parte de Podemos (Delgado-Fernández y Cazorla-Martín 2017, 260).
Tras la votación fallida, el Rey no propuso otro candidato y se activó el proceso para la convocatoria de nuevas elecciones. El Psoe contaba con tres opciones estratégicas (Sevilla 2017, 122): (1) no actuar y asumir el riesgo de que otros partidos ocuparan el vacío; (2) reconsiderar su postura y entablar el diálogo con el PP o Podemos; (3) consolidar el pacto con Ciudadanos y bus- car la abstención de Podemos, sumando los apoyos de IU, Compromís y otras fuerzas. Optó por la tercera alternativa, pero el fracaso de la investidura con- dujo a nuevas elecciones y brindó a Sánchez una segunda oportunidad.
5.2 Las discrepancias socialistas sobre la estrategia a seguir tras el 26-J
Para la dirección socialista, la repetición electoral “llegó a interpretarse como la menos mala de todas las opciones, por considerase la que menor coste podía representarles” (Sevilla 2017, 158). La estrategia del Psoe durante la cam- paña electoral de las elecciones generales de 2016 se centró en reprochar a Podemos la falta de apoyo a la investidura de Sánchez. No obstante, el verdadero problema era la creciente división interna. La repetición electoral y la fragmentación que ya había afectado a la coalición que llevó a Sánchez a la Secretaría General evidenciaron el enfrentamiento con los líderes territoriales, encabezados por Susana Díaz. Estos desconfiaban de una estrategia excesiva- mente orientada a la izquierda y de la forma en que el Psoe abordaba la cues- tión territorial (Correa et al. 2018, 195).
La nueva derrota electoral redujo al Psoe a 85 diputados, mientras que el PP ascendió a 137 escaños. La dirección socialista interpretó los resultados del 26 de junio de 2016 como una “nueva legitimación para mantenerse al frente del Gobierno” por parte de Rajoy (Psoe 2016). El PP había incrementado su número de votos y obtenido 14 escaños más en comparación con diciembre de 2015, mientras que sus rivales directos, incluido el Psoe, retrocedieron en sus resultados. Los socialistas concluyeron que, si había resultado “imposible articular una alternativa a Rajoy en torno al Psoe en marzo de 2016, más lo era en este momento tanto por razones de aritmética como de legitimidad” (Psoe 2016).
La situación se tornó más compleja, pues una investidura alternativa reque- ría el apoyo de Podemos y de varios partidos nacionalistas e independentis- tas. Ante este escenario, algunos sectores del Psoe propusieron abstenerse para permitir un gobierno del PP.14 Sánchez aprovechó esta propuesta para reforzar su liderazgo, presentándose como garante de la esencia socialista frente a quienes buscaban facilitar la continuidad de Rajoy. En ese momento, enfrentaba dos desafíos: consolidarse como líder frente a los dirigentes terri- toriales críticos y alcanzar un acuerdo de investidura con actores muy diversos (Delgado-Fernández y Cazorla-Martín 2017, 261-262).
Ante el descenso en escaños y el aumento del PP, la posición inicial de las y los socialistas consistió en reconocer la derrota y no insistir en lograr la inves- tidura, a la vez que mantenían su rechazo a Rajoy, lo que prolongaba el blo- queo institucional (Psoe 2016). Ambas posiciones resultaban incompatibles con evitar unas terceras elecciones generales consecutivas, por lo que el Psoe defendía tres posturas antagónicas e insostenibles en el tiempo. El Comité Federal del 9 de julio respaldó formalmente el rechazo a Rajoy, pero eviden- ció la fractura interna del partido. La negativa socialista se basaba en tres razones principales (Sevilla 2017, 211): la falta de credibilidad de Rajoy, la necesidad de mantener al Psoe como alternativa y la imposibilidad de faci- litar su gobierno.
Los malos resultados en las elecciones autonómicas de Galicia y el País Vasco, celebradas el 25 de septiembre, junto con los contactos iniciados por Sánchez para explorar una nueva investidura, terminaron de dividir al Psoe. Sánchez buscaba consolidar su liderazgo mediante un Congreso Federal que le permitiera imponerse internamente y presentarse como candidato en caso de terceras elecciones.15 Líderes territoriales, como Guillermo Fernández Vara y Susana Díaz, recibieron esta propuesta con escepticismo y exigieron un debate en el Comité Federal para definir la postura del partido. A partir de ese momento, comenzó el intento de destitución de Sánchez, cuya debilidad se evidenció en una Comisión Ejecutiva Federal dominada por una mayoría opositora.16
El sector oficialista rechazaba apoyar la investidura de Rajoy y buscaba un gobierno alternativo con Ciudadanos y Podemos, aunque sin descartar otras fórmulas. Consideraban preferible una tercera elección antes que facilitar un gobierno del PP. 17 En contraste, los sectores críticos priorizaban evitar nue- vos comicios, aunque ello implicara la salida de Sánchez y la abstención ante Rajoy, una postura que no contaba con el respaldo de la militancia (Sevilla 2017, 248-249). Argumentaban que repetir las elecciones no beneficiaría al Psoe y que la derecha podría mejorar sus resultados, acercando a Rajoy a la mayoría absoluta.18
El rechazo a Sánchez por parte de los liderazgos territoriales, de parte del Grupo Parlamentario y de la mitad de la Ejecutiva —de la que dimitieron 17 de sus 35 miembros días antes del Comité Federal— se materializó en dicha reunión,19 en la que su propuesta de convocar un Congreso Federal fue recha- zada por 132 votos contra 107, lo que provocó su dimisión. La gestora liderada por Javier Fernández permitió la investidura de Rajoy mediante abstención, con el objetivo de evitar unas terceras elecciones.
En octubre de 2016, el Psoe alcanzó su punto más bajo en los barómetros del CIS, con una estimación de voto del 17 % y una intención directa de voto del 12.3 % (CIS 2016d). Los propios dirigentes socialistas que forzaron la dimisión de Sánchez eran conscientes de que, tras el fin de su liderazgo y la consiguiente abstención en la investidura de Rajoy, el Psoe corría el riesgo de incrementar el trasvase de votantes hacia los nuevos partidos. Más allá de la lucha interna por el control del partido, el debate de fondo era la estrategia electoral en un escenario fragmentado. En este contexto, Sánchez había intentado competir por el espacio de la izquierda con el objetivo de frenar la fuga de votan- tes, mientras el sector crítico advertía que este giro podía radicalizar al Psoe y hacerle perder su identidad como organización (Correa et al. 2018, 197)
6. Conclusión
El análisis de las estrategias del Psoe frente a Podemos entre 2015 y 2016 muestra cómo la elevada competencia electoral dentro del bloque de izquierda condicionó las decisiones del partido, que priorizó la contención del nuevo competidor por encima de la maximización de sus opciones de gobierno. La fragmentación del sistema de partidos no solo modificó las dinámicas externas de competencia, sino que también acentuó las divisiones internas, debilitó la cohesión organizativa y dificultó la toma de decisiones estratégicas.
6.1. Competencia electoral y estrategias del Psoe
1) Competición intrabloque: la irrupción de Podemos llevó al Psoe a centrarse en la retención del electorado progresista, descartando coaliciones que facilitaran su acceso al gobierno. Su estrategia se orientó a diferen- ciarse ideológicamente y presentarse como la principal oposición al PP.
2) Dilema ideológico y fragmentación interna: el desafío de Podemos intensificó divisiones dentro del Psoe. Mientras Sánchez apostaba por la confrontación directa con Podemos, otros líderes territoriales prefe- rían centrar la competencia en el PP para atraer al electorado centrista.
3) Impacto en los pactos poselectorales: tras las elecciones de 2015, el Psoe rechazó una coalición con Podemos por temor a perder identidad y optó por un pacto con Ciudadanos, lo que reforzó su imagen de liderazgo en la izquierda, aunque sin lograr acceder al gobierno.
6.2. Verificación de hipótesis
H1: En contextos de alta competencia, los partidos tienden a priorizar la maximización de votos. Verificación: el Psoe priorizó consolidarse frente a Podemos, incluso a costa de oportunidades de gobierno.
H2: Los malos resultados impulsan cambios estratégicos según la percepción interna. Verificación: los resultados de 2015-2016 provocaron ajustes, pero las divisiones internas limitaron la capacidad de respuesta del par- tido frente a la amenaza externa, la cual no fue homogénea.
6.3. Implicaciones
El caso del Psoe ofrece valiosas lecciones para el análisis de los partidos social- demócratas en crisis dentro de democracias fragmentadas. La tensión entre la adaptación estratégica y preservación identitaria, así como la disyuntiva entre pactar con partidos emergentes de izquierda radical o confrontarlos, resulta observable en otros contextos (por ejemplo, la relación entre el PS francés y Francia Insumisa). En estos casos, la competencia dentro del mismo bloque ideológico tiende a erosionar a los partidos tradicionales cuando no logran articular una narrativa renovada y creíble.
6.4. Limitaciones metodológicas
El carácter de estudio de caso limita la posibilidad de generalizar los hallazgos. Además, aunque se combinaron entrevistas, documentos internos y datos del CIS, resulta deseable ampliar la base empírica mediante la incorporación de aná- lisis de campañas audiovisuales y discursos. Asimismo, la dependencia de datos secundarios y la limitada disponibilidad de registros internos del partido condicionaron la profundidad del análisis en relación con ciertos episodios clave.
Notas:
1 Para la recolección de datos cualitativos, se realizaron entrevistas semiestructuradas a diversos actores políticos relevantes para el objeto de estudio. Con el fin de proteger la identidad de las personas entrevistadas, se optó por mantener el anonimato en las citas y referencias a sus declaraciones. Cada entrevista ha sido codificada numérica- mente (“Entrevista 01”, “Entrevista 02”, etc.), permitiendo así distinguir entre las diferentes fuentes sin compro- meter la confidencialidad de los participantes. Todas las entrevistas fueron realizadas personalmente por el autor y fueron debidamente registradas y transcritas para su posterior análisis.
2 “Podemos iba a disputar directamente al votante del Psoe, a ese votante socialista que se considera de izquierdas y que por la razón que sea, considera que el Psoe ya no hacía una oposición adecuada o que era necesario ser más duro en ese contexto político y social”. Entrevista 02, dirigente territorial y miembro del Comité Federal del Psoe, entrevista con el autor, 11 de setiembre de 2024.
3“Podemos se percibía como una amenaza en términos electorales, incluso para la supervivencia del partido como primera fuerza hegemónica de la izquierda. Había una sensación de angustia. El Psoe había sido el partido he- gemónico de la izquierda, y por primera vez se veía en peligro de perder esa posición. En ese momento también era la época del colapso Pasok en Grecia y el declive severo que estaba viviendo el Partido Socialista francés”. Entrevista 08, dirigente territorial del Psoe y miembro del Congreso de los Diputados, entrevista con el autor, 8 de noviembre de 2024.
4 “Los considerábamos más bien como un partido de izquierda populista. En ese momento, estaban instalados en un populismo extremo”. Entrevista 05, miembro de la Comisión Ejecutiva Federal del Psoe, entrevista con el autor, 16 de octubre de 2024.
5 Al respecto, ver Europa Press Nacional (2014).
6 “El partido estuvo navegando entre esas dos aguas, cuestionando asuntos que nunca habíamos cuestionado antes y tratando de buscar una identidad tal vez un poco más a la izquierda, menos vinculada al sistema, intentando despegarnos de algo que es difícil separar de nuestra propia historia”. Entrevista 06, miembro del Congreso de los Diputados, entrevista con el autor, 6 de noviembre de 2024.
7 “En el Psoe había quienes defendían que debíamos luchar por ocupar el espacio del centro, ya que, de lo contrario, nunca ganaríamos. Sánchez, en cambio, sostenía que primero era necesario consolidar el flanco izquierdo para luego ir a por el centro y ganar. En el Psoe, probablemente debido a una serie de derrotas, había una mayor obsesión por ocupar el centro, entendiendo esto como moderar el discurso, el lenguaje y el proyecto”. Entrevista 09, secretario general autonómico del Psoe, entrevista con el autor, 12 de noviembre de 2024.
8 “Sánchez decía que era un resultado excelente, pero en el Comité Federal había voces que apostábamos por con- vocar un Congreso, porque ya había pasado el tiempo suficiente para ello. Al final, habíamos obtenido 89 escaños. No era culpa de él, eso es evidente, pero tampoco había sido capaz de impulsar el partido”. Entrevista 10, secretario general autonómico del Psoe, entrevista con el autor, 12 de diciembre de 2024.
9 “En ese momento, se propuso como candidato a la Presidencia del Gobierno a Sánchez, pero hubo una resolución en dicho Comité en la que prácticamente se prohibía hablar con partidos independentistas. No se trataba única- mente de la relación con Podemos, sino también de la relación con otros partidos periféricos, lo cual inevitablemente tocaba el tema del modelo de Estado”. Entrevista 07, dirigente territorial y miembro del Comité Federal del Psoe, entrevista con el autor, 24 de octubre de 2024.
10“La beligerancia de Podemos hacia el Psoe preparó el escenario para unas segundas elecciones, donde el Psoe necesitaba ganar la batalla dentro del bloque de izquierda para sobrevivir como la opción preferente”. Entrevista 01, dirigente territorial y miembro del Comité Federal del Psoe, entrevista con el autor, 4 de setiembre de 2024.
11 “No se produjo el sorpasso, pero esa lucha por la hegemonía en el campo de la izquierda complicaba muchas cosas. De hecho, el Psoe consiguió antes un acuerdo con Ciudadanos —aunque no fue operativo por falta de votos— que con Podemos, a pesar de que, desde el punto de vista sociológico y político, la cercanía con Podemos era mayor. Pero precisamente la disputa por el liderazgo de la izquierda dificultaba la relación”. Entrevista 10, secretario gene- ral autonómico del Psoe, entrevista con el autor, 12 de diciembre de 2024.
12 “Nunca se consideró viable ni conveniente un acuerdo con Podemos. Su postura era inamovible y su discurso, ina- similable. Desde el Psoe se les veía como enemigos, no adversarios, y enfrentarlos era clave para su supervivencia”. Entrevista 03, dirigente de la Comisión Ejecutiva Federal del Psoe y miembro del Congreso de los Diputados, entrevista con el autor, 10 de octubre de 2024.
13“La entente con Podemos era imposible: eran nuestro principal competidor y un acuerdo habría diluido nuestra identidad. Sus posturas extremas dificultaban una transición rápida. Más adelante lo logramos, pero en ese mo- mento el pacto era inviable”. Entrevista 04, dirigente del Psoe y miembro del Parlamento Europeo, entrevista con el autor, 16 de octubre de 2024.
14“Surgió esa facción de moderación, de una izquierda antigua y unos aparatos anquilosados, que defendían la nece- sidad de apoyar indirectamente la investidura de Rajoy a través de la abstención. Para muchos de nosotros, esto fue un error, y Sánchez también lo consideraba un fallo estratégico”. Entrevista 04, dirigente del Psoe y miembro del Parlamento Europeo, entrevista con el autor, 16 de octubre de 2024.
15Entrevista 03, dirigente de la Comisión Ejecutiva Federal del Psoe y miembro del Congreso de los Diputados, entrevista con el autor, 10 de octubre de 2024.
16 "En aquel momento, Sánchez pierde la mayoría en su ejecutiva, y eso es algo que puede pasar en la vida política. De hecho, eso fue lo que ocurrió: una mayoría que estaba con él decide, de repente, que ya no es la persona adecuada para liderar la siguiente etapa”. Entrevista 06, miembro del Congreso de los Diputados, entrevista con el autor, 6 de noviembre de 2024.
17 “Existía una perseverancia de aquella dirección y, especialmente, de Sánchez en que Rajoy no fuese presidente gra- cias a los socialistas. Y por esto gana posteriormente Sánchez, aparte de por la chapuza del Comité Federal del 1 de octubre de 2016. Es el único que se opuso a la Gran Coalición encubierta dándole la investidura al PP a través de la abstención. Si había que ir a terceras elecciones, que fuesen los votantes quienes diesen el gobierno al PP, pero no el Psoe. Mientras hubiese una cuota de responsabilidad parlamentaria del Psoe, este no la iba a ceder para investir a Rajoy. Esto es lo que representaba Sánchez”. Entrevista 10, secretario general autonómico del Psoe, entrevista con el autor, 12 de diciembre de 2024
18 Entrevista 02, dirigente territorial del Psoe y miembro del Comité Federal, entrevista con el autor, 11 de setiembre de 2024.
19“La respuesta a aquello fueron las famosas dimisiones de la mitad más uno de la Ejecutiva entre las que incluían la de Pedro Zerolo, que llevaba fallecido más de un año y medio. Con esa táctica lo que provocan es que la Ejecutiva llegue en un estado máximo de tensión al 1 de octubre y pareciese que se vota si Sánchez sí o no, cuando lo que se votaba era la convocatoria de un Congreso Federal. Y eso es lo único que se votó, que había sido previsto por la Ejecutiva. Es decir, convocar un Congreso exprés en tres semanas para que los militantes votaran si el Psoe se abstenía o votaba no a Rajoy”. Entrevista 10, secretario general autonómico del Psoe, entrevista con el autor, 12 de diciembre de 2024.
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Recibido: 27 de febrero de 2025
Aceptado:16 de abril de 2025
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