10.53557/Elecciones.2021.v20n22.10
Notas de investigación
<[email protected]> Conicet/IEALC, Argentina
ORCID: 0000-0002-0605-2202
[Resumen]
Transcurrieron diez años del debut del sistema de primarias abiertas simultáneas y obliga- torias (PASO) elemento central de la LeyNº 26.571 a las que debe someterse toda aquella o todo aquel que aspire a competir en los comicios nacionales, con voto obligatorio para la totalidad de las y los ciudadanos registrados y con carácter vinculante y eliminatorio para los partidos. Las PASO se estrena- ron para las elecciones presidenciales y legislativas de 2011. Posteriormente, se emplearon en los comicios presidenciales y parlamentarios de 2015 y 2019, y en los de renovación legislativa de 2013 y 2017. En 2021 se han vuelto a celebrar para las elecciones parlamentarias de medio término. Esta normativa se instauró teóricamente con el objeto de fortalecer y democratizar a los partidos, resta- blecer su centralidad en la escena política y transparentar las vías de acceso al poder. En este trabajo se pasó revista por la discusión establecida en torno al cumplimiento o no de las metas originarias a diez años de la primera aplicación de las PASO. Se concluye que los resultados observados no son acordes con los objetivos propuestos inicialmente. [Palabras clave] Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO), elecciones legislativas, Argen- tina, legislación electoral. [Resumen]
Ten years have passed since the debut of the open, simultaneous and mandatory primaries (PASO) core element of Law Nº 26,571 with which all those who aspire to compete in national elections must comply with a mandatory vote for all registered citizens with a binding and eliminatory nature for the parties. The PASO was first employed for the 2011 presidential and legislative elections. Subsequently, the presidential and parliamentary elections of 2015 and 2019 and the legislative renewal of 2013 and 2017 used them. In 2021, they have been held again for the mid-term parliamentary elections. This regulation was theoretically established to strengthen and democratize the parties, re-establish their centrality in the political scene and make the avenues of access to power transparent. This work reviewed the discussion around the fulfillment or not of the original goals ten years after the first application of the PASO. It concludes that the results observed are not following the initially proposed objectives. [Keywords] Simultaneous and mandatory open primaries (PASO), legislative elections, Argentina, electoral legislation. [Recibido] 22/10/21 y [Aceptado] 15/11/21 1. Introducción
Transcurrieron diez años del debut del sistema de primarias abiertas simultáneas y obligatorias (PASO) en Argentina, a las que debe someterse toda aquella o todo aquel que aspire a competir en los comicios nacionales, con voto obligatorio para la totalidad de las y los ciudadanos registrados y con carácter vinculante y eliminatorio para los partidos. Las PASO -elemento central de la Ley Nº 26.571, sancionada en 2009se estrenaron para las elecciones presidenciales y legislativas de 2011. Posteriormente, se emplearon en los comicios presidenciales y parlamentarios de 2015 y 2019, y en los de renovación legislativa de 2013 y 2017. En 2021 volvieron a celebrarse para las elecciones parlamentarias de medio término, en un contexto peculiar signado por la pandemia de la COVID-19, que implicó la alteración del cronograma originario y la limitación en los recursos de movilización ciudadana. Esta normativa se instauró teóricamente con el objeto de fortalecer y democratizar a los partidos, restablecer su centralidad en la escena política y transparentar las vías de acceso al poder. El instrumento de primarias abiertas fue promovido en Argentina en 2002, cuando el sistema de partidos se encontraba fragmentado y la consigna predominante era "que se vayan todos" ( Es decir, la reforma electoral de 2009 surgió a partir de un diagnóstico paradojal. Por un lado, se partía de la existencia de modificaciones irreversibles en el funcionamiento de los partidos y en su vinculación con sus adeptos y seguidores, a raíz de procesos como la mediatización de la política, la erosión de los antiguos clivajes sociales ( A partir de allí, la incorporación de un mecanismo como las PASO podía interpretarse de dos maneras casi antagónicas: por una parte, como un intento orientado a arribar a un modelo de restablecimiento del vínculo representativo acorde a las circunstancias descriptas. O, por el contrario, como un modo de adaptación de los partidos al terreno de la competencia electoral, estableciendo una nueva relación con las y los votantes, subsidiaria de su carácter catch all ( En efecto, mediante las PASO se procuraba, primero, democratizar a los partidos. Se estableció el voto obligatorio en la competencia interna con el objeto de reemplazar la capacidad movilizadora de las maquinarias partidarias y generar incentivos directos a la participación ciudadana. Se buscaba relegitimar el origen de las candidaturas políticas a través de la homologación de los métodos de selección ( Segundo, esta reforma buscó combatir la fragmentación, la opacidad, la volatilidad y el transfuguismo, lo cual favoreció la ordenación de la oferta política ( Tercero, las PASO procuraban ampliar el abanico de opciones a las y los votantes, y así suministrar más oportunidades para la expresión de la voluntad política ciudadana, lo cual permite que la o el elector emitiera un voto por su preferencia sincera en este proceso electoral ( En esta instancia, cabe resaltar que resultaba difícil compatibilizar en una fórmula única los objetivos teóricos planteados. Es decir, era improbable que con una misma metodología se consiguiera reducir el número de partidos, fortalecerlos por dentro y, simultáneamente, se lograra sanearlos, abrirlos y acercarlos a las y los ciudadanos de a pie, quienes paralelamente articularían armónicamente el apoyo a una preferencia macro y a una micro. Todo esto aplacó las asimetrías entre las fuerzas políticas participantes y brindó condiciones igualitarias de competencia. Por eso, como punto de partida, existían bajas probabilidades de que se originara tal convergencia de circunstancias peculiares. A diez años de la primera aplicación de las PASO, puede afirmarse que, efectivamente, los resultados observados no son acordes con los objetivos propuestos. Sin embargo, al igual que en todos los procesos previos, las y los defensores del sistema esgrimen argumentos a favor de las PASO1 y sostienen que estas han cumplido, de un modo u otro, sus objetivos originarios. En este trabajo se pasará revista por la discusión establecida y finalmente se expondrán las conclusiones. 2. Diez años de las PASO
Las PASO se estrenaron en 2011 cuando se presentaron candidaturas presidenciales únicas en todas las fuerzas partidarias. Sin embargo, se minimizó ese hecho y se aseguró que la práctica continua de las PASO conllevaría un aprendizaje y adaptación de las y los actores participantes, que posteriormente encontrarían beneficios en la competencia interna. A su vez, se recalcó que las PASO habían cumplido el tercer objetivo, es decir, operaron como un sondeo prospectivo en el que se desplegaron las ofertas partidarias potenciales, y proporcionaron información útil y fidedigna a la ciudadanía. En 2013, el acontecimiento que más notoriedad cobró fue la conformación de la alianza UNEN en Capital Federal. Esto fue remarcado por los propulsores de las PASO, quienes subrayaron que se había logrado constituir una coalición con capacidad para contener diversos sectores y definir democráticamente sus candidaturas internas. La alianza UNEN, no obstante, se disolvió a los pocos meses de esos comicios. En la elección presidencial de 2015 se registró competencia en Cambiemos,2 Unidos por una Nueva Alternativa (UNA)3 y el Frente de Izquierda y de los Trabajadores (FIT) (aunque meramente testimonial en los dos primeros casos). En 2019 no hubo competencia en las categorías nacionales más relevantes, pero los defensores de las PASO señalaron que, pese a ello, se habían celebrado algunas elecciones municipales y provinciales internamente disputadas.4 A esto agregaron que la presentación de listas consensuadas no es objetable per se, en tanto constituye una opción contemplada dentro de la legislación. Sin embargo, al respecto, es necesario mencionar que el sistema de primarias fue incorporado sobre la base de que la mayoría de las fuerzas políticas existentes eran poco democráticas (aun con la presencia de una minoría que se regía bajo procedimientos democráticos propios). En consecuencia, la prevalencia de candidaturas de unidad implicaba una desnaturalización del sentido originario de las PASO y constituía un indicador de incumplimiento de la meta democratizadora originariamente propuesta. Frente a esa constatación, otro de los argumentos expuestos por las y los propulsores de la legislación era que la presentación de candidaturas únicas en la mayoría de las fuerzas políticas se debía a cuestiones coyunturales y no estructurales. En ese sentido, se sostenía que la causa de esa anomalía residía en la displicencia y falta de voluntad política de las élites para impulsar competencia interna, algo que, a su entender, deberían propiciar espontáneamente, ya sea por razones principistas (incrementar la calidad de la democracia) ( Sin embargo, si se depende de la buena voluntad de las élites existentes para modificar las prácticas partidarias, es porque la regla no cumple con el objetivo primordial de despojar a aquellas élites de su tradicional función selectora. Esto tiene su razón de ser en que, desde el punto de vista formal, la nominación de candidatas y candidatos sigue supeditada a la decisión de estas cúpulas partidarias, facultadas para resolver si la agrupación política presentará competencia interna (Ley N° 26.571, artículo 21). En ese sentido, la legislación establece que sesenta días antes de las PASO deben estar conformadas e inscriptas las agrupaciones que compiten5 y diez días más tarde cada una de ellas debe tener resuelto si comparecerá con varias nóminas (que, se estima, deberían representar a los principales subsectores en los que aquella se divide) o, alternativamente, con una sola (que podría contener a dos o más de sus subsectores con más peso, factiblemente establecida tras una negociación consensuada entre estos). La competición entraña mayores costos de transacción que la negociación interna. Por lo tanto, es plausible que las y los socios que saben de antemano que no están en condiciones de aspirar al premio mayor (es decir, colocar a una o un precandidato presidencial potencialmente ganador en las PASO) prefieran acordar un lugar secundario en las listas legislativas. También es factible que las y los candidatos populares dentro de un nicho, pero no necesariamente imbatibles dentro de su fuerza política, resuelvan eludir la competencia y correr con un sello propio. En suma, las restricciones a la competencia post-PASO desalientan la presentación de más de una candidatura en las fuerzas que compiten, y estimulan la prematura negociación y reparto de lugares en las nóminas definitivas y el no empleo de las PASO como instancia de selección de candidaturas ni de resolución de controversias. Elección tras elección, esta situación suscitó polémica y reflotó el debate público y académico, además, objetó a las PASO como herramienta de democratización partidaria y las concibió como una "gran (y altamente costosa) encuesta nacional" ( En lo que sigue, se analizará cada uno de los aspectos que presuntamente se evidenciaron con las PASO 2021. 3. Discusión y análisis
3.1 Competencia interna igual a democratización
La democratización de los partidos no se limita a la selección de las candidaturas, sino que abarca cuestiones más amplias, como el manejo general de un partido político, cuán institucionalizado es, de dónde surgen sus autoridades, si se toman las decisiones consensuadamente, si existen mecanismos de control interno, etc. ( Aun así, para que las PASO cumplan con el propósito democratizador originario, no alcanza con que los partidos presenten más de una precandidatura. Para que la competencia constituya una ventaja, las primarias deberían permitir resolver la correlación de fuerzas al interior de la agrupación política a favor de la o del postulante que mejor la represente entre las opciones internas en disputa. Efectivamente, si se consideran los argumentos presentados anteriormente, una agrupación podría optar por instalar una competencia formal con el mero objeto de ser premiada por la ciudadanía, lo cual, no obstante, podría acarrear un inconveniente adicional. En este contexto en el cual existe una acotada distancia temporal entre la conformación de las entidades para competir y la presentación efectiva de competencia interna, si esta última es tomada como un objetivo en sí mismo, descontextualizada del marco de aplicación (a saber, existencia de contendientes competitivos dentro de un espacio partidario común), puede estimularse la disposición a una disputa artificial carente de sustancia con el mero objeto de atraer votantes. Un contexto de personalización de la política y excesiva gravitación de las adhesiones individuales facilita que figuras externas a determinada coalición propongan abrir la interna con una finalidad puramente electoralista. Eso sucedió de cara a las PASO de 2017 en la Capital Federal, cuando dos figuras ajenas a ambas coaliciones (Martín Lousteau, dentro del por entonces oficialismo, e Itaí Hagman por la oposición) llamaron a hacer un uso estratégico de este instrumento.7 En ninguno de los casos dio resultado: el primero no fue aceptado como contendiente y el segundo no calificó para la elección general. En los comicios de 2019, ambos dirigentes concertaron previamente sus lugares en las listas de sendas coaliciones principales (JxC y FdT, respectivamente) y obtuvieron cargos. Por otro lado, en las elecciones de las y los diputados nacionales se aplica una fórmula de proporcionalidad para la integración final de las listas. Por ello, es necesario considerar también las condiciones que los agrupamientos imponen en sus reglamentos para la participación de las o los derrotados en la boleta definitiva. Como las reglas las redactan los sectores internos dominantes, es frecuente que se estipulen umbrales restrictivos que impiden que las o los desafiantes se integren en las nóminas finales, aun obteniendo considerable apoyo interno. Por ejemplo, en las PASO de 2017, la lista radical en La Pampa sacó un 31,06% y la de Santa Cruz un 27,79% ( Pero, aun aceptando que la competencia entre candidaturas -con todas sus limitaciones y falencias (algunas de las cuales serán desarrolladas más adelante)- es más virtuosa que su imposición unilateral, lo sucedido hasta ahora es lo siguiente: Gráfico 1. PASO legislativas (total país)
Fuente: Elaboración propia a partir de electoral.gob.ar Nota: Cada fila representa la totalidad de agrupaciones que se presentaron en cada PASO en la categoría de diputados nacionales. Se distingue entre las que compitieron con lista única y las que presentaron más de una candidatura. Dentro de esta última categoría se diferencia entre fuerzas principales (considerando los dos partidos más votados de cada distrito, que eventualmente podían ubicar a un derrotado interno en un cargo expectable dentro de la lista definitiva) y las fuerzas minoritarias. Como se observa, la mayor parte de las fuerzas han participado con listas únicas y, de las que presentaron competencia, más de la mitad eran agrupaciones minoritarias. Además, la cantidad de primarias competidas y la relevancia de la fuerza que las implementa exhibe leves oscilaciones a lo largo de los años, sin seguir un patrón determinado, lo cual impide anticipar una tendencia creciente a futuro (Gráfico 1). De hecho, de 2011 a 2013 se duplicó el número de agrupaciones con competencia, que dio lugar a que se creyera que podía iniciarse un ciclo ascendente en esa dirección. Solo se observa que, como es de suponer, en elecciones de renovación parlamentaria (2013, 2017 y 2021) hay más listas con competencia que en comicios concurrentes con los presidenciales (en los que, como se examinó, prevaleció ampliamente la presentación de candidaturas únicas). Finalmente, la democratización supone -como se verá a continuación- no solo otorgar oportunidades para la competencia ocasional a sectores minoritarios otrora relegados, sino también garantizar que esos sectores permanezcan dentro de sus agrupamientos originarios más allá del ciclo eleccionario, operando como unidades organizadas y coherentes dentro del juego político. 3.2 Disminución de la fragmentación partidaria y clarificación de la oferta electoral
Las y los defensores de las PASO señalan que con estas elecciones se consiguió ordenar la oferta y reducir la fragmentación (tanto electoral como parlamentaria), lo cual brinda una solución a dos problemas preexistentes: uno, la sobreabundancia de opciones en el cuarto oscuro (recinto de votación) que provocaba confusión en el electorado y, dos, la excesiva cantidad de bloques partidarios en el Congreso que dificultaba la gobernabilidad. Respecto al primer punto, la cantidad de listas que se presentaron en cada elección, en los últimos veinte años, es la siguiente:
Nota: La línea negra entre 2009 y 2011 divide las elecciones previas a las PASO de las posteriores a la implementación de esta medida. Fuente: Elaboración propia a partir de electoral.gob.ar De todo lo exhibido en la Tabla 1, las y los partidarios de las PASO habitualmente resaltan que el número de listas que compite en las elecciones generales representa la mitad de las que participan en las PASO ( No obstante, la cantidad de opciones en competencia en las PASO no disminuyó. Por el contrario, en las PASO 2021, se observa el segundo número más alto en primarias. Inclusive, en la provincia de Buenos Aires hubo 28 listas (la cifra más alta de nóminas legislativas presentadas en el distrito desde la recuperación democrática hasta la fecha). Esto indica que los incentivos para la entrada en la competencia de "microemprendimientos políticos personales" no solo no se redujeron, sino que se incrementaron respecto de las elecciones previas, favorecidos por la propia legislación que conserva un nivel bajo de exigencia para formar y mantener partidos (Noticias 2021).8
En ese sentido, recurrentemente se exhibe el caso del FIT como emblema de coordinación exitosa de pequeñas fuerzas de izquierda que, gracias a su unificación, obtuvieron resultados históricos, lo cual se tradujo en un bloque propio de diputados nacionales. De todos modos, por un lado, en los últimos años volvieron a emerger las diferencias que históricamente habían dificultado que estas fuerzas se presentaran unificadamente en las elecciones.9 Por otro lado, la exaltación continua y permanente del caso del FIT evidencia que se trató de una excepción. Efectivamente, a lo largo de estos diez años, los demás partidos pequeños compitieron de modo independiente. En la elección de 2021 fue particularmente llamativa la presencia de múltiples partidos monotemáticos (single issue parties) "provida" o "celestes"10 que no alcanzaron el umbral dispuesto en las PASO. A esto se suma la presencia de otros sectores de derecha que también defendían la misma postura respecto a ese issue -la derecha libertaria (que se presentó, a su vez, en dos provincias, en frentes separados)- dentro de los cuales podrían haberse integrado aquellos minúsculos partidos para competir. Por lo tanto, esta situación ilustra que el piso legal hasta ahora no ha tenido incidencia como incentivo a la conformación de coaliciones entre partidos minoritarios ni como disuasorio de su presentación sin chances. A esto se puede agregar que el elemento que emerge como novedad en las últimas PASO es la conformación de una coalición de derecha libertaria que se presenta como opción antipolítica, antipartidos, antiderechos y antidemocrática,11 cuando, paradójicamente, con esta legislación se procuraba ampliar derechos, recuperar la centralidad de la política y fortalecer a los partidos. En consecuencia, los efectos de las PASO sobre la fragmentación electoral no resultan auspiciosos. Respecto a la reducción de la fragmentación parlamentaria, cabe mencionar que esta no fue producto del carácter filtrante de las PASO (ya que, desde 1983, ningún partido había obtenido bancas con menos del 1,5% de los votos válidamente emitidos) ( Tabla 2. Concentración en elecciones legislativas y presidenciales (últimos veinte años)
Los defensores de las PASO resaltan que, en los años recientes, se han conformado dos arreglos supraabarcativos que -a pesar del cambio de integrantes, denominación y morfología- representan dos proyectos políticos claramente diferenciados, visiblemente identificables por la ciudadanía. Sin embargo, cabe señalar que, en la elección de 2021, de las y los diputados nacionales que renueva el FdT, el 40% fue electo dentro de una lista por entonces ajena al kirchnerismo. Y dentro de JxC, dos de los diputados nacionales que terminan su mandato en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) iban en la boleta de Evolución, que había rivalizado con el oficialismo cambiemita. Mientras que, en Santa Fe, una de las listas internas estaba integrada por funcionarias o funcionarios del gobierno socialista, histórico contrincante de la Propuesta Republicana (PRO) en la provincia. A esto se agrega que el massismo (componente central del FdT) es aliado provincial de JxC en tres de las provincias que esta coalición gobierna. En efecto, esa supuesta divisoria ideológica responde más a relatos desplegados por sendos bloques que a un criterio ordenador de las preferencias ciudadanas y no sintetiza la pertenencia ni afinidad de los sectores asociados. En realidad, la (aparente y transitoria) concentración de los apoyos observada en la actualidad es producto de las características propias del sistema de elección presidencial argentino, de los rasgos específicos del sistema de primarias abiertas en general y de las cláusulas impuestas con el régimen de PASO, en particular. En primer lugar, el carácter fuertemente presidencialista del sistema promueve que la competencia por la primera magistratura se torne central y excluyente, al tiempo que la doble vuelta con mayoría calificada y umbral (que opera virtualmente como un sistema de mayoría simple) estimula la concentración electoral entre dos candidaturas ( En efecto, la profundización de la divisoria gobierno/oposición (denominada coloquialmente la grieta,14 representada por las dos figuras más rechazadas de la política argentina15) ha derivado en que fuerzas partidarias -que admiten tener importantes diferencias entre sí y que no responden por acciones u omisiones de sus socios tangenciales- se agruparan ante la presunta necesidad de enfrentar a un "mal mayor".16 Esto, a su vez, torna engorroso establecer responsabilidades públicas, lo cual incumple con el objetivo de incrementar la capacidad de control de los representados sobre los representantes, la cual reside en la observancia y sujeción de las y los dirigentes a una agenda política prefijada y a un programa consistente ( En definitiva, se constituyeron dos amplios bloques multipartidarios a partir de la gestación de identidades negativas, que no responden a posicionamientos programáticos de fondo, con socios oportunistas que entran y salen continuamente de aquellos. Esto está muy lejos del objetivo inicial de las PASO que apuntaba a consolidar una regularidad basada en la presencia de construcciones políticas más cohesivas e identificables para las y los electores, forjadas a partir del alineamiento de fuerzas ideológica o programáticamente afines. Respecto a la caracterización de una presunta tendencia hacia la estabilización del voto, en línea con lo expuesto, con fuerzas políticas inconsistentes que presentan cambios abruptos en sus orientaciones se dificulta el mantenimiento de patrones estables de votación ( En suma, lo que se ha logrado hasta el momento es simplificar la oferta electoral forzada, artificial y circunscripta en el tiempo, configurada en torno a dos entidades que concitan más rechazos que adhesiones ciudadanas. Las organizaciones existentes están muy lejos de transitar por un proceso de consolidación e institucionalización, que debería observarse en el desarrollo de intereses en el mantenimiento de la organización y en el desarrollo y la difusión de lealtades organizativas ( Actualmente, en Argentina, ninguna de las dos grandes agrupaciones devino en un fin en sí mismo para sus miembros, que carecían de suficiente claridad programática e ideológica como para proporcionar coherencia y capacidad de acción a su dirigencia y para facilitar el compromiso de simpatizantes y adeptos. Como se mencionó, se desarrollaron marcas partidarias puramente negativas, que no ofrecen incentivos identitarios que permitan concitar la adhesión ciudadana y la participación militante. Es decir, ninguno de estos dos bloques cuenta con un cuerpo colectivo de activistas continuo y estable -que comparta una identificación coalicional/suprapartidaria- que constituya la fuente de la que puedan generarse nuevas camadas de recambio dirigencial y de la que puedan surgir las y los candidatos alternativos que compitan democráticamente en las PASO. Estas falencias se potencian a raíz de las características del régimen de PASO, que supone que la discusión de las candidaturas internas se transforme en un asunto de debate y deliberación público. Efectivamente, desde que rige este sistema, se ha instaurado una dinámica mediante la cual la campaña proselitista y la presencia mediática de las y los candidatos se despliega -formal o informalmente- durante aproximadamente seis meses. Tan solo un año y medio después de la asunción de las o los postulantes electos, se vuelve a entrar en campaña para las siguientes PASO. En consecuencia, las y los potenciales competidores -que pueden permanecer en el mismo espacio político, integrarse a otro o crear uno nuevo- primero se someten a tensas negociaciones para el armado de listas19 y luego orientan la mirada al público amplio sobredimensionando los recursos propagandísticos y exacerbando las lógicas electorales. En este contexto, existe un espacio limitado para el desarrollo del party on the ground ( No solo están las y los outsiders que compiten con el sello de un partido minúsculo sin representatividad (por ejemplo, la vedette Cinthia Fernández en Unite), sino también aquellas y aquellos que se presentan por partidos históricos centrales de las coaliciones principales. Esto último sucedió con Manes (provincia de Buenos Aires) o Carolina Losada (Santa Fe) que se candidatearon por la Unión Cívica Radical (UCR) dentro de Juntos, ninguno de los cuales había participado ni orgánica ni inorgánicamente en el partido y se afiliaron recién en 2021. Paradójicamente, para revitalizar a los partidos, se convoca a figuras que están bien posicionadas en el mercado electoral por su ausencia de filiación partidista y compromiso identitario con las fuerzas políticas existentes. Un partido como la UCR que mantiene una estructura territorial, pero carece de apoyo electoral nacional y de figuras convocantes apeló a este recurso para compensar esas falencias y lograr disputar poder a su rival interno el PRO, en un momento de su decadencia luego del fracaso de la experiencia gubernamental macrista. Facundo Manes se presentó dentro de Juntos, con el sello de la UCR, para desafiar a Diego Santilli (precandidato del PRO) y señaló recurrentemente que él nunca había pertenecido ni apoyado ni adherido la gestión gubernamental de la coalición de la que buscaba constituirse como su postulante más representativo.20
A esto se suma que las primarias abiertas, como mecanismo de nominación, favorecen la personalización de la selección y la autonomía de las y los ganadores respecto de su fuerza política ( En este sentido es necesario agregar que no se produjo una sustitución de la pelea de aparatos por la movilización ciudadana, sino una superposición de aquella a las lógicas que prevalecen en las PASO (en las que impera la presencia mediática y la exaltación de la novedad). En efecto, en las PASO 2021 en la provincia de Buenos Aires, de los 53 municipios que gobierna JxC, Santilli ganó, con dos excepciones, en aquellas con intendencias en manos de la PRO y Manes se impuso en todos los distritos radicales.22
Por otro lado, en su momento, las y los defensores de las PASO habían señalado que la recurrente presentación de candidaturas únicas era producto de la miopía política de las élites que no habían percibido el potencial beneficio electoral de la competencia interna. En esa misma línea, actualmente remarcan como un logro que, en los comicios de 2021, las PASO permitieron quebrantar la capacidad decisoria de los jefes partidarios nacionales (CFK y MM).23 Sin embargo, como se mencionó en apartados anteriores, siempre existió la posibilidad de recurrir a la competencia interna en las PASO para dirimir controversias. Aunque, si las o los líderes nacionales tienen control dentro de la fuerza política, estos cuentan con recursos efectivos para frenar la emergencia de contendientes internos inesperados sin la necesidad de recurrir a las PASO.24 Si este mecanismo sirviera a sus propósitos iniciales, debería poder generar este efecto en momentos de auge del liderazgo partidario/presidencial, lo que constituye precisamente la herramienta de equilibrio y horizontalidad dentro de la organización. En consecuencia, la existencia de competencia interna (aún limitada) en esta elección primaria es producto no de los incentivos que las PASO proporcionan para la emergencia de contrapesos internos al poder de los líderes, sino de la fragilidad de las identidades construidas en torno a dos opciones negativas mutuamente excluyentes. Estas dos opciones están inextricablemente asociadas con sus respectivas figuras dominantes, que manifiestan la orfandad y debilidad interna de los dos agrupamientos centrales del sistema político nacional. 3.3 Incertidumbre democrática
Otro de los cuestionamientos que se habían realizado al sistema durante sus primeros años de aplicación era que, al no existir la competencia interna en las PASO, se ponía en riesgo el principio de garantía de incertidumbre en las definiciones, requisito indispensable de la práctica democrática. Las respuestas que se esgrimían ante este argumento giraban en torno a la idea que, de las dos dimensiones que la incertidumbre en las PASO posee (una concerniente a los resultados de cada primaria abierta y otra vinculada al orden general en el que se ubican los agrupamientos que compiten tras las PASO), hasta ahora las primarias se desenvolvían satisfactoriamente en la segunda de ellas. En los comicios 2021 se sostuvo que tampoco podían ponerse objeciones respecto a la primera dimensión, ya que en esta ocasión los pronósticos de las PASO eran, por primera vez en la historia del mecanismo, verdaderamente inciertos. A esto se le agrega la incógnita respecto de una posible reorientación del voto post-PASO, que influye incluso sobre los guarismos en los comicios generales. En efecto, se especuló con la posible fuga de votantes de López Murphy (JxC) a la derecha libertaria de Milei en Capital Federal o de Manes a alguna otra opción ajena a la grieta en provincia de Buenos Aires. Al respecto, cabe señalar lo siguiente: si bien la expectativa es que se produzcan cambios en el comportamiento de la ciudadanía entre una fase y otra, y que se obtenga una distribución de apoyos diferente en ambas, la incertidumbre e impredecibilidad pueden ser problemáticas si generan turbulencias en el escenario electoral. En otras palabras, la existencia de primarias divisivas y contiendas conflictivas (como las mencionadas en Juntos en provincia de Buenos Aires o Santa Fe) puede ocasionar una migración masiva de adherentes de los sectores internos derrotados, con aleatoriedad en la transferencia de votos entre las fases. Esto conlleva perjuicios posteriores en el desempeño del partido o frente en la elección general, además, afecta la cohesión partidaria y el buen funcionamiento institucional ( En este sentido, la capacidad de retención entre las fases (PASO y elección) es un indicador de fortaleza y de homogeneidad intracoalicional. Esto se conecta con lo anteriormente expuesto: este sistema genera tendencias centrípetas a la hora de concertar, pero tendencias centrífugas a la hora de gobernar. En efecto, si las opciones disponibles en las PASO se englobaran o enmarcaran dentro de estructuras partidarias/coalicionales que "significaran algo" en términos políticos, funcionando como guías tácticas para las y los electores, constituyéndose en alternativas mínimamente estables, identificables y distinguibles entre sí, no debería presuponerse -ni mucho menos exaltarse como virtud- una fuga significativa de votantes entre fases. Esto refuerza lo antedicho: los dos bloques existentes en la Argentina actual no representan paradigmas identificables para la ciudadanía, que trascienden la adhesión tangencial a figuras individuales, sino que constituyen dos armados oportunistas, carentes de cualquier tipo de halo integrador que otorgue sentido, consistencia y unidad a los subsectores que los integran. 3.4 Efecto informacional de las PASO: más opciones para la ciudadanía y para las y los candidatos
Inicialmente se mencionó que los resultados de las PASO proporcionaban información estratégica para tomar decisiones tanto a las y los votantes como a las y los candidatos ( De este modo, el objetivo propuesto de las PASO era otorgar a la ciudadana y ciudadano más opciones electorales (sucesivas y no simultáneas) con diverso grado de abstracción en su identificación identitaria, lo cual, como se expuso, implicaba la coexistencia de un nivel micro (subcoalicional o subpartidario) y uno macro (coalicional o partidario). Teóricamente, las pistas provistas en las PASO deberían ayudar a las y los votantes a tomar una decisión en la elección general y emitir un voto fundamentado en sus preferencias a partir de creencias y expectativas más claras y fiables. Sin embargo, los elementos ya mencionados, sumados a otros factores (comunicacionales, relativos al calendario electoral y referido al comportamiento de la ciudadanía), distorsionan la lectura comprehensiva de la información provista en las PASO, de modo que obstaculiza que esa ecuación se efectúe apropiadamente. En realidad, se ha generado, en cada ciclo electoral, una suerte de omnicracia interna, en la que se vota más veces por las mismas opciones. Pero estas opciones se reconstituyen y rearticulan de elección en elección. En ese sentido, las PASO no permiten elegir a la alternativa micro que mejor represente a la entidad macro, en la medida en que es plausible que el sector subcoalicional o subpartidario forme parte de otro armado alternativo (e incluso rival) en turnos subsiguientes. Por lo tanto, la ampliación del voto a tres instancias no permite combinar lo general con lo particular, sino que desde el comienzo la o el elector se ve compelido -a partir de esta caracterización binaria forzada, fogoneada por los medios de comunicación ( Curiosamente, las y los defensores del sistema han reportado, como un dato alentador, la existencia de comportamientos muy estratégicos en una porción del electorado opositor, que habría reorientado su voto entre las PASO y la elección general ( 4. Conclusión
Tras diez años de la implementación de las PASO se ha evidenciado el incumplimiento de las metas originarias y se manifestaron las falencias sistémicas de la normativa. Sin embargo, las y los defensores de las PASO siempre las concibieron como el instrumento adecuado para aquellos menesteres, aduciendo que la tergiversación de la intención reformista inicial era atribuible a factores de carácter coyuntural. En el momento actual, muchos de las y los adeptos a esta regla creen encontrar fundamentos más rotundos para respaldar su posición, en el entendido de que en las elecciones 2021 las ventajas originalmente propuestas son efectivamente tangibles. En este análisis se ha procurado evidenciar la contradicción entre objetivos teóricos y parámetros para la evaluación empírica. Para ello, se ha diseccionado cada uno de los argumentos esgrimidos para hallar benevolencia en el mecanismo a raíz de virtudes forzadas (la competencia por la competencia misma), infundadas (la atribución de estabilidad y consistencia a coaliciones insuficientemente estables y consistentes) o riesgosas (la incertidumbre a cualquier precio). Estas suponen la no superación de la contradicción implicada en la idea de que las PASO son la herramienta apropiada para adaptarse a un sistema deficitario, cuyas falencias se han profundizado a lo largo de sus diez años de aplicación. En efecto, con las PASO, las y los ciudadanos -convocados a constituir el cuerpo selector de los partidos- han quedado relegados a su condición de votantes esporádicos de fuerzas políticas a las que siguen considerando ajenas y poco representativas, y se remiten a elegir el nombre de la o del que decide lo que ya está decidido. La introducción de las PASO no supuso que las élites partidarias dejaran de tener el control y potestad sobre la selección de candidaturas, sino que favoreció que estas coexistieran desorganizadamente con lógicas electoralistas asociadas a la preminencia mediática y a la mercadotecnia (con la sobrevaloración de los outsiders) y prácticas propias de la política tradicional (como el clientelismo y el peso del manejo de los aparatos partidarios). Originariamente, con las PASO se buscaba expeler a los partidos flash, "sellos de goma", personalistas, y promover, en cambio, la revitalización y el fortalecimiento de los partidos políticos ( A partir de este análisis, se concluye que los efectos negativos observados a lo largo de esta década son consecuencias de las contradicciones intrínsecas de los objetivos propuestos con las PASO y de la confusión entre los beneficios teóricos trazados por quienes las efectuaron y las motivaciones políticas reales de las y los actores con capacidad decisoria. Referencias bibliográficas Abal Medina, Juan. 2010. "Mayor democracia y equidad en los partidos y en el Estado". Congreso Internacional del CLAD sobre la Reforma del Estado y de la Administración Pública. Santo Domingo: CLAD. Abal Medina, Juan, y Alejandro Tullio. 2020. "Qué pasó con las PASO. Lecciones de la reforma política de 2009 a casi diez años de su implementación". 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Coordinadora del Grupo de Estudio de Reforma Polí- tica en América Latina (Gerpal). Instituto de Estudios de América Latina y el Caribe (IEALC), Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de Buenos Aires. Notas Con esta denominación se hace referencia a quienes propulsaron la legislación y a quienes mantuvieron los argumentos esgrimidos originariamente durante el debate posterior, la mayoría de estos citados a lo largo de este trabajo. Integrada por la PRO (dirigido por Mauricio Macri), la UCR y la Coalición Cívica. Integrada por el FR (dirigido por Sergio Massa) y un sector del peronismo no kirchnerista. Estas tuvieron lugar solo en algunas de las provincias que se adhirieron a la ley nacional (que son once en total). Según la legislación, las agrupaciones pueden ser partidos políticos, confederaciones y alianzas electorales (Artículo 18). Manteniendo lo dispuesto en la legislación anterior (Ley Nº 23.298), se define a la "alianza" como una agrupación transitoria, constituida al único efecto de participar en elecciones que, no obstante, puede continuar luego de la elección general y conformar una "confederación" (Artículo 6), esto es, una unión estable de partidos. El Frente para la Victoria es el sector del peronismo que responde al kirchnerismo. En el FdT se integraron sectores peronistas que previamente se habían escindido. En 2021 ocurrió con Facundo Manes (esto se verá cuando se aluda a las o los outsiders). No se redujo el número de entidades partidarias reconocidas legalmente (Abal Medina y Tullio 2020). En Argentina hoy existen 657 partidos reconocidos a escala federal (Noticias 2021). En las PASO 2021 compitieron cuatro listas de izquierda en CABA y al menos cinco en provincia de Buenos Aires, lo que incrementó la percepción de una izquierda nuevamente dividida, confinada a permanecer en su histórico lugar testimonial. Representantes de una de las posiciones del debate en torno a la legalización de la IVE (interrupción voluntaria del embarazo). Se trató de un asunto que suscitó una de las movilizaciones de masas más relevantes de los últimos tiempos en Argentina, que se convirtió en un asunto polarizante (Grinstein y Gallo 2021). La Libertad Avanza de Milei, que salió tercera en la Ciudad de Buenos Aires, además de presentarse como una opción antisistema y anticasta, contenía en sus listas a figuras que reivindican la última dictadura militar. Desde que rige la ley, de las quince alianzas electorales para competir a nivel presidencial, nueve se han disuelto y tres subsisten como partidos asociados. El promedio de bloques parlamentarios entre 1999-2011 era de 35,17. Entre 2011-2019, de 42,25. Recién en 2019 cobraron relevancia los interbloques (Degiustti y Scherlis 2020). Expresión utilizada para denominar una división binaria de la política argentina entre kirchneristas y antikirchneristas, que ha ocasionado un enfrentamiento político y cultural generalizado (Rodríguez y Touzon 2019). Dependiendo desde qué lado de la grieta se efectúe la caracterización, se dice o bien que la disputa se establece entre un modelo mercadointernista, con el rol de un Estado muy presente y otro privatista, que quiere la desregulación económica. O alternativamente, que la divisoria es entre un modelo populista y autoritario, que tiene como norte deseable a Venezuela, Cuba y Nicaragua, y otro republicano, defensor de las libertades cívicas y la ética administrativa. Los expresidentes Cristina Fernández de Kirchner (CFK) y Mauricio Macri (MM), respectivamente. El argumento esgrimido por sectores de ambos espacios era la imperiosa necesidad de evitar que el "mal mayor" continuara o volviera al poder. De esta manera, se justificaba el acuerdo provisorio con fuerzas que -se admitía- presentaban importantes diferencias, presentes y pasadas (Aisicoff 2019). Ni siquiera se consideran las elecciones provinciales, que darían una desproporción aún mayor. Cálculos propios sobre la base de Gallo (2021). Con el cruce de los datos electorales, se obtiene que poco más de un 20% del electorado votó en todas las instancias nacionales entre 2015 y PASO 2021 por alguno de los dos grandes bloques existentes. Otro de los inconvenientes de que las opciones se dispongan dentro de alianzas tan amplias y abarcativas es que el reparto de lugares en las listas (en las que, además, se debe respetar el principio de paridad de género) deviene una instancia sumamente compleja y disputada. Para mayor información consulte https://www.infobae.com/politica/2021/07/29/facundo-manes-yo-no-fuiparte-de-cambiemos-no-perteneci-al-gobierno-de-macri-ni-de-vidal/ Tanto Manes como Losada, recién llegados a su espacio, efectuaron fuertes críticas y denuncias a miembros de la PRO (Rosario 3 2021). Para mayor información consulte https://www.lanacion.com.ar/politica/resultados-de-las-paso-2021-el-mapaen-tiempo-real-nid13092021/#/diputados/p02 En la provincia de Santa Fe, Rossi compitió contra la voluntad de CFK. En JxC, en Capital Federal se bajó de su candidatura la elegida por Macri y, en Córdoba, surgieron desafiantes (que resultaron triunfadoras y triunfadores) a las y los postulantes respaldados por el expresidente. En 2015, CFK convocó a las y los aspirantes a competir contra Scioli a que se propinaran un "baño de humildad", lo que ocasionó el retiro estratégico de Rossi, Taiana, Navarro, entre otros. En 2017, en el kirchnerismo, el desafío a la líder condujo a que ella decidiera escindirse de su propia fuerza partidaria; en Cambiemos, la PRO vetó todas las precandidaturas radicales. En 2019 se especuló sin éxito con una PASO oficialista (entre el incumbente y algún radical) y con la postulación de Vidal en lugar de Macri.
Año
PASO
Elecciones generales
1999
-
174
2001
-
232
2003
-
264
2005
-
256
2007
-
324
2009
-
236
2011
249
151
2013
270
140
2015
237
104
2017
324
139
2019
218
106
2021
280
135