10.53557/Elecciones.2015.v14n15.03

Artículos

El outsider y las elecciones presidenciales en el Perú (2001, 2006 y 2011)

The outsider and presidential elections (2001, 2006 and 2011)

Juan La Cruz Bonilla

<[email protected]> Oficina Nacional de Procesos Electorales, Lima, Perú

Paula Germaná Cornejo

<[email protected]> Oficina Nacional de Procesos Electorales, Lima, Perú


[Resumen]

En este artículo se discute la importancia otorgada a los candidatos outsiders en los últimos procesos de elecciones presidenciales en el Perú, en el periodo comprendido entre el colapso del régimen fuji- morista y las inminentes Elecciones Generales del 2016. Los autores proponen una clasificación de outsiders e insiders en las elecciones presidenciales de los últimos años (EG 2001, EG 2006 y EG 2011), encontrando que la participación de los primeros estaría sobrevalorada, ya que han tenido poco respaldo popular y no han logrado ganar los comicios. La importancia de estos personajes, no obstante, residiría en el «discurso outsider» que se ha construido en torno a su figura, basado en la crítica del establishment político y el énfasis en un cambio del status quo; y usado tanto por outsiders como también algunos insiders.

[Palabras clave] outsider, Elecciones Generales, candidatos presidenciales, participación electoral.


[Abstract]

This article discusses the importance given to outsider candidates in recent presidential election process in Peru, in the period between the collapse of the Fujimori regime and the impending General Election 2016. The authors propose a classification of outsiders and insiders in the presidential elections of recent years (EG 2001, EG 2006 and EG 2011), finding that the participation of the first would be overvalued, as they have had little popular support and have failed to win the elections. The importance of these characters, however, lie in the "discourse outsider" that has been built around its figure, based on the criticism of the political establishment and the emphasis on a change of the status quo; and used both by outsiders as some insiders.

[Keywords] outsider, General Elections, presidential candidates, voter turnout


[Recibido] 30/01/2016 & [Aceptado] 28/02/2016

1. El outsider en el ojo público

En el Perú como en otros países, la proximidad de una nueva elección presidencial propicia la discusión de varios temas de interés público relacionados al quehacer político. Uno de estos temas, particularmente recurrente en los últimos años, es la posibilidad de que un candidato proveniente de fuera del establishment político-partidario -y por lo general enfrentado con éste-adquiera protagonismo en la contienda y logre eventualmente ganar la elección. Se trata de lo que Alberto Vergara ha llamado «el fantasma del outsider» (Vergara 2013: 81), el temor o expectativa que en diversos sectores de la sociedad genera la posible irrupción de un outsider político, un personaje previamente desconocido en la política que intenta llegar al poder.

El creciente interés por el outsider se manifiesta principalmente en la prensa y la Academia. Periodistas y especialistas discuten sobre qué es un outsider, qué tan posible es que aparezca en la siguiente elección y cuáles son los efectos que podría acarrear su llegada al poder. Se producen entonces alineamientos a favor y en contra de este hipotético personaje, más aun cuando viene acompañado de epítetos: las reacciones son distintas si se habla de un outsider de derecha, un outsider de izquierda; o de un outsider antisistema. Cada adjetivo trae sus propias valoraciones y afecta el capital político de los candidatos que son identificados a través de tales etiquetas.

Sin embargo, fuera de estos calificativos, la cuestión de fondo en torno al outsider es la real importancia que tiene como actor y fenómeno político. Miguel Carreras brinda indicios de que el surgimiento de candidatos outsiders y su subsecuente llegada al poder ha sido un fenómeno trascendental en Latinoamérica y que si bien se trata de personajes potencialmente peligrosos para la institucionalidad democrática, su prevalencia en la región se estaría incrementando (Carreras 2013: 1470). De otro lado, Harry Brown y Rotsay Rosales contextualizan al outsider latinoamericano como un producto de las transiciones a la democracia entre los años 80 y 90, aunque consideran que el término se habría desgastado hacia el siglo XXI (Brown y Rosales 2014: 2). Estos autores reconocen asimismo como caso emblemático al Perú, específicamente lo que significó la llegada de Alberto Fujimori al poder en la década de los noventa, quien es considerado por Carreras como «el primer ejemplo de un outsider exitoso en América Latina luego del comienzo de la Tercera Ola de la democratización» (Carreras 2013: 100).

Siendo el Perú un reconocido caso de aparición de un outsider exitoso en Latinoamérica, puede pensarse que se trata de un fenómeno que llegó -o más bien, nació en el país- para quedarse. En efecto, algunos autores han llamado la atención sobre la prevalencia de factores institucionales y estructurales en el Perú que podrían incentivar la aparición de nuevos outsiders (Cameron y Luna 2010: 23), mientras que desde las columnas de opinión en prensa se ha catalogado a más de un candidato presidencial en los últimos tres procesos de Elecciones Generales (2001, 2006 y 2011) con el rótulo de ser el «nuevo outsider». Se habla incluso de que la «vía del outsider antipartidario» se ha constituido, desde por lo menos el 2001, en una nueva forma de hacer política en el país (Meléndez 2006: 43).

Sin embargo, Brown y Rosales elaboran algunas preguntas aparentemente básicas, pero que resultan pertinentes para abordar el tema hoy en día: si el outsider se define por su ausencia de experiencia política, ¿una persona con experiencia laboral en el Estado -y por tanto, presumiblemente con determinados contactos políticos- pero sin experiencia previa en política sería también un outsider? Más aun, ¿el outsider interesa cuando gana las elecciones o cuando simplemente se identifica su aparición en un proceso electoral? (Brown y Rosales 2014: 2). Estas preguntas son importantes porque invitan a deconstruir la noción del outsider, preguntarse por los significados que se le atribuyen, los criterios usados para identificar mediante esta etiqueta a un candidato y las razones de la importancia que se le otorga.

Con esto no se niega que en el contexto peruano existan condiciones para la prevalencia de actitudes y discursos políticos antipartidarios, anti institucionales, anti establishment, entre otros identificados por varios autores (Cotler 1995, Meléndez 2006, Vergara 2013, Zavaleta 2014), replicados por diversos personajes políticos y asociados en la literatura con el outsider; pero se puede discutir si este outsider -entendiendo aquí a aquellos que surgen como candidatos a la presidencia- se acerca más hoy en día a una construcción discursiva, tanto política como académica y mediática, que a un personaje «realmente existente». Incluso si la categoría encaja con personajes políticos específicos, se abre también la duda de si estos outsiders son y han sido personajes realmente relevantes en los últimos años, específicamente en las más recientes elecciones presidenciales del país. Más aun, es posible cuestionar si las actitudes asociadas al outsider -el anti partidarismo, el anti establishment- son exclusivas de éste o son también empleadas por quienes ya forman parte del elenco político tradicional.

2. ¿Quién es el outsider?

Las primeras definiciones del outsider provienen de la Ciencia Política y por tanto de la Academia. Según Panfichi (2006), el origen del término outsider está en el political outsider, noción que viene de la ciencia política norteamericana donde surge en oposición al political insider (de donde proviene a su vez el término insider). Mientras que el insider sería aquel personaje involucrado en la política y familiarizado o cercano a los círculos de poder, el outsider carecería de tales redes y surgiría por detrás del sistema político, entendido este como el aparato estatal y el Sistema de Partidos (Panfichi 2006: 15).

En una línea similar, Carlos Meléndez identifica al outsider como alguien nuevo en política, pero que además surge desde fuera del sistema político y por tanto del establishment político (Meléndez 2006). Sin embargo, en su conceptualización el «sistema y establishment político» está definido de forma acotada y no incluye a todo el aparato estatal. De allí que para este autor el candidato Ollanta Humala sí podía considerarse como outsider el año 20061. Fernando Tuesta también considera que el outsider se define porque: «no forma parte de la élite política, por no pertenecer o haber pertenecido a partido político alguno y cuestionar la representación partidaria existente» (Tuesta 2006). Sería por tanto un candidato «anti», contrario al establishment y las élites partidarias; sin importar si tiene o no tiene experiencia en el Estado.

De otro lado, Miguel Carreras señala dos características que definen al candidato outsider en elecciones presidenciales: a) no tienen experiencia previa en política o administración pública y/o b) participan en la elección como independientes o asociados a partidos nuevos (Carreras 2013: 1456). A partir de las combinaciones posibles entre estas características, el autor propone la existencia de tres tipos de outsider:

  • El outsider completo ( full outsider): el arquetipo de outsider. Un personaje nuevo en la política que participa a través de un partido político nuevo.

  • El outsider disidente (maverick): personaje con previa carrera política, que abandona su partido político original y participa a través de un partido político nuevo.

  • El outsider novato (amateur): personaje nuevo en la política pero que participa a través de un partido político tradicional o conocido.

En base a esta clasificación, Brown y Rosales proponen una tipología según la cual, el tipo más común de outsider en Latinoamérica sería una combinación entre el outsider disidente propuesto por Carreras y el insider (entendido este como el político que participa en un partido tradicional o conocido). Se trataría de un político al cual los autores denominan como insider-outsider, alguien con probada trayectoria en el Estado, la cual no necesariamente es conocida públicamente, permitiéndole a este personaje explotar una percepción de ser nuevo en la política. «El insider-outsider vendría a ser un candidato con reconocida experiencia política o en la administración pública que se presenta exitosamente ante el electorado como políticamente inexperto» (Brown y Rosales 2014: 4). Esto permitiría describir a algunos personajes que se desvían del modelo de Fujimori -un personaje proveniente de fuera del aparato estatal y del sistema de partidos- pero que fueron en su momento identificados como outsiders, caso de Rafael Correa en Ecuador2. También permitiría encajar a algunos personajes de la política peruana reciente que aparecen como nuevos en política, pero que ya tienen una previa trayectoria político-estatal no necesariamente conocida por el público3.

Estas definiciones coinciden en señalar el carácter externo del outsider respecto del «sistema político», el cual es entendido de forma amplia o acotada dependiendo de cada autor4. Partiendo de esto, las definiciones de outsider se diferencian en cuan distante se percibe que debe ser la relación entre el sistema político y el personaje recién llegado a la política. Así, el insider-outsider tiene una relación cercana con el Estado, pero no necesariamente cuenta con experiencia en la arena política o un partido político propio. A pesar de su trasfondo estatal o político, puede aparecer como independiente si postula a través de una agrupación propia, recientemente creada. El «outsider novato» de Carreras no tiene experiencia política pero la plataforma política con la que participa -un partido tradicional o ya previamente existente- sí la tiene. Esta distancia mayor o menor con el sistema político es entonces lo que acerca o aleja a un candidato de ser considerado como un outsider.

Pero estas definiciones van acompañadas también de una valoración de la figura del outsider. No se trata de definiciones formuladas desde una postura absolutamente neutral frente a este personaje. Por ejemplo, según Carreras, algunos autores han identificado dos consecuencias perniciosas de la elección de outsiders políticos en el cargo de Presidente de la República. Primero, la falta de experiencia política de los recién llegados; y segundo, el estilo personalista de hacer política favorecido por este personaje. El propio autor no tiene una opinión favorable sobre el impacto político de un candidato outsider exitoso, ya que al surgir por lo general en escenarios con sistemas de partidos precarios y crisis de legitimidad, el outsider solo contribuiría a volver más problemáticas estas condiciones (Carreras 2013: 1455).

En el Perú, esta postura crítica frente al outsider puede encontrarse en varios de quienes han teorizado el tema o analizado casos de posibles outsiders. Ya en 1995, Julio Cotler -basándose principalmente en la figura de Alberto Fujimori- caracterizaba negativamente a tales personajes como: «representantes de estos nuevos actores y valores anti-políticos. Los «outsiders» son ajenos y contrarios a la «clase política»; o, en su defecto, persiguen desembarazarse de los compromisos políticos contraídos» (Cotler 1995: 121). Para Cotler, los outsiders aprovechan una crisis de legitimidad partidaria articulando un discurso que contribuye a acentuarla, construyendo un liderazgo populista basado en el clientelaje, la prebenda y una conexión plebiscitaria con la población, que a su llegada al poder se traduce en corrupción a gran escala. Es claro que su valoración final del impacto del outsider exitoso es profundamente negativa5.

De otro lado, la prensa y los medios de comunicación también han contribuido a construir y alimentar significados en torno a la figura del outsider. Este rol de la prensa se vuelve más complejo ahora que determinados académicos participan también en los periódicos como columnistas de opinión -ya sea como staff o en calidad de columnistas invitados, pertenecientes a organizaciones públicas o privadas-, volviendo algo difusa la línea que separa la Academia de los medios de comunicación. No obstante, la prensa no transmite una sola arista del outsider: existen columnas de opinión que especulan sobre su posible aparición en los próximos comicios sin mostrar una parcialización a favor o en contra de este hecho. Otras notas critican las consecuencias de la elección de un outsider y hay las que simplemente analizan el perfil de un potencial outsider o ensayan nuevas definiciones en torno al mismo6. También se debe resaltar las noticias cuyos titulares emplean el término sin mayor explicación, las cuales reflejan que los medios lo asumen como parte de los sentidos comunes de la ciudadanía7.

Pero los propios candidatos también han contribuido a esta polisemia del outsider. En el 2006, Ollanta Humala fue considerado como un outsider antisistema, cuyo discurso se basaba en una fuerte crítica al establishment partidario. En las ERM 2011, Humala ya era un rostro conocido pero hubo fuerte especulación mediática sobre algunos personajes públicos que podrían convertirse en el nuevo outsider 8, mientras que en la campaña electoral para las Elecciones Generales del 2016 al menos un candidato ha hecho suya la etiqueta. Los outsiders «realmente existentes» de los últimos años tienden de hecho a emplear un discurso de crítica radical no solo del establishment político sino de la forma en que funciona el país. No obstante, varios de ellos tienen experiencia previa en el Estado9.

Vistas estas aristas, en el presente artículo se entenderá al «outsider peruano contemporáneo» como un personaje definido por dos características: 1) postula por primera vez a la presidencia -no tiene experiencia previa inmediata ni en elecciones presidenciales ni en elecciones para el parlamento, gobiernos regionales, gobiernos locales, etc.10 - y 2) tiene una relativa distancia frente al sistema político, entendiendo este último de forma amplia (es decir, incluyendo al aparato estatal, el Ejército y otros espacios). Incluso si el personaje tiene trayectoria en el Estado o contactos en política, se debe distinguir si se trata de altos y visibles puestos del Estado -caso de un Ministerio- o de puestos intermedios con poca visibilidad pública; lo cual puede afectar la percepción que los electores tengan del candidato como alguien nuevo. Se considera que esta definición permite describir a gran parte de los candidatos presidenciales que entre el 2001 y el 2016 -de allí el epíteto de «contemporáneos»-han sido etiquetados o se han auto identificado como outsiders.

Estos outsiders se asemejan pero a la vez se diferencian del fenómeno outsider arquetípico de nuestra historia: el surgimiento de Alberto Fujimori en la década de los noventa. Una breve revisión histórica del periodo comprendido entre 1990 y la segunda década del siglo XXI muestra estas semejanzas y diferencias, reflejando que el outsider peruano contemporáneo es sobretodo un producto del escenario político post-Fujimori.

3. El outsider peruano contemporáneo, el fujimorismo y el escenario político post Fujimorismo

Varios estudios concluyen que el fujimorismo coincidió -y en parte contribuyó- con el colapso de un sistema de partidos cuyos orígenes se remontan a mediados del siglo XX y que adquirió cierta estabilidad durante la década de los 80 (Cotler 1995, Degregori 2000, Ruiz et al. 2013). Este sistema de partidos incluía todas las variantes del espectro político: izquierda, centro y derecha11; y aglutinaba a una gran parte del electorado que ya para 1980 -tras la incorporación del sufragio universal a la constitución-, representaba mejor al total de la población del país.

No obstante, la crisis social y económica en la que se vio envuelto el país a finales de los años 80, en medio de una guerra contra el terrorismo y un descalabro económico, llevó a una realineación del electorado. En las elecciones de 1990 se enfrentaron dos personajes que no habían participado previamente en comicios -Alberto Fujimori y Mario Vargas Llosa-, pero que aparecen de forma distinta en la palestra electoral. Mientras Fujimori surge como un outsider completo, un candidato independiente sin trayectoria política previa y con un partido político nuevo, compuesto a su vez de nuevos rostros; Vargas Llosa, ampliamente reconocido como literato pero también proveniente de fuera de la política y técnicamente hablando un outsider, se presenta en una coalición partidaria que agrupaba a su plataforma política -el Movimiento Libertad- con dos partidos políticos tradicionales (Acción Popular y el Partido Popular Cristiano). Parte de la literatura explica la derrota de Vargas Llosa precisamente por la identificación que el electorado hizo de su figura con estos partidos tradicionales.

Dos años después de ganar las elecciones, Alberto Fujimori lleva a cabo un autogolpe dando inicio a una etapa de gobierno autoritario -o de «democracia delegativa»- que se extenderá hasta el año 2000. Durante este periodo el sistema de partidos que ya a finales de los años 80 estaba en crisis efectivamente se desarticula. Desaparecen agrupaciones políticas como Izquierda Unida, el PPC pierde gran parte de su respaldo anterior, aparecen nuevas agrupaciones formadas por independientes políticos como Perú Posible y Somos Perú, varias de las cuales surgen en el nivel subnacional; mientras que el propio fujimorismo comienza a configurarse en una nueva fuerza política, construyendo una identidad propia a pesar de los varios nombres que adopta durante la década (Ruiz et al. 2013: 155).

Tras la caída del régimen, las nuevas y viejas agrupaciones reemergen, intentando brindar una nueva institucionalidad para el retorno a la democracia. No obstante, el escenario ha cambiado drásticamente: nuevas agrupaciones como Somos Perú, Perú Posible, Renacimiento Andino, entre otras, aparecen junto con frentes y movimientos políticos (Frente Independiente Moralizador, Movimiento Proyecto País) y los partidos tradicionales tales como el Partido Aprista Peruano, Partido Popular Cristiano y Acción Popular. Surgen también nuevos criterios de alineación política, ya que la mayoría de partidos prefieren posicionarse en el centro político, y no en la derecha o la izquierda, al menos en temporada electoral. Respecto de la izquierda, desaparecido el frente Izquierda Unida y derrotada la subversión de la izquierda radical (Sendero Luminoso y el MRTA), este espacio político queda vacío y se configura en un nicho ideal para candidatos con discursos contrarios al establishment.

Las primeras Elecciones Generales post fujimorismo (EG 2001) dan como resultado la victoria de Alejandro Toledo, tras una reñida segunda vuelta disputada con el candidato del PAP, Alan García. El siglo XXI se inicia así con el triunfo de un nuevo partido político (Perú Posible surge en los años 90), liderado por un independiente -Toledo todavía podía calificar el 2001 de esta forma, aunque ya no era un outsider-, frente a un partido político tradicional y su líder. Durante los años del gobierno de Toledo se establecerá el nuevo marco institucional orientado al fortalecimiento de los partidos políticos y la promoción de la participación ciudadana. Paradójicamente, es también en este periodo que la crisis de representación política se manifiesta abiertamente (Tanaka 2005). El año 2002, el gobierno de Alejandro Toledo dicta la Ley de Bases de la Descentralización, Ley N.º 27783, creando los Gobiernos Regionales y brindando el marco legal para la transmisión del poder a las nuevas administraciones subnacionales. Las primeras Elecciones Regionales y Municipales se dan precisamente ese mismo año, designándose a las primeras autoridades del nivel regional, provincial y distrital de la era post Fujimori. Un año después, el 2003, se emite la Ley de Partidos Políticos, Ley N.º 28094, cuyo objetivo fue fundamentalmente brindar el marco legal necesario para regular la participación política en todos los niveles (regional, provincial y distrital), siendo la partida de nacimiento de los movimientos regionales y las agrupaciones políticas locales. No obstante, se trata de un texto que tuvo muchos vacíos, que ha sido sujeto a varias modificaciones posteriores y que es actualmente el centro de una propuesta de reforma electoral en marcha desde el año 2013 (ONPE 2015).

Los resultados de la Ley de Partidos Políticos no se verán sino hasta las Elecciones Regionales y Municipales 2006 y las Elecciones Generales del 2006. En estos dos procesos electorales fue evidente que el mapa de actores políticos del país había cambiado, particularmente en el escenario municipal donde el cambio fue abrumador. Mientras que en el 2002 más del 70% de los Gobiernos Regionales fueron ganados por partidos políticos, en las ERM 2006 más del 50% de estos terminaron en manos de agrupaciones políticas nuevas y de candidatos independientes.

Asimismo, mientras que en las Elecciones Generales del 2001 participaron varios rostros conocidos, de partidos políticos ya establecidos durante los años anteriores, en las EG 2006 aparecieron agrupaciones completamente nuevas, junto con rostros que no formaban parte del ámbito político conocido, por lo general provenientes del mundo empresarial y de las llamadas nuevas clases medias. El principal contendor de la campaña electoral, Ollanta Humala Tasso, representaba a los recién llegados a la política pero a la vez se diferenciaba de estos por provenir de un espacio del Estado (el Ejército). Su discurso fue identificado por la prensa y parte de la opinión pública como antisistema y alineado con países del llamado socialismo del siglo XXI (Venezuela, Bolivia). Se puede decir que el fantasma contemporáneo del outsider (Vergara 2013) se cristaliza en torno a la figura de Ollanta Humala, un personaje identificado ya no solamente como anti político, sino como antisistema y cuya participación llegó a polarizar electoralmente al país. En esto, se diferencia de un Fujimori que en los años 90 no tuvo ese mismo efecto polarizador del país e impulsor del anti voto.

Para el periodo posterior al 2006, por tanto, las referencias al surgimiento de un posible outsider ya formaban parte del sentido común y eran materia en la discusión de temas electorales en medios de comunicación, con miras a las Elecciones Generales del 2011. Convertido Ollanta Humala en un actor político conocido por su oposición al segundo régimen de Alan García, se abría la especulación sobre si algún rostro nuevo podría surgir durante el 2011 y desplazar de competencia tanto al candidato Humala como a su principal contendora, Keiko

Fujimori. El surgimiento de Pedro Pablo Kuczynski fue considerado por algunos como este nuevo outsider, pero si bien se trataba de un recién llegado a la carrera presidencial ya tenía considerable trayectoria estatal y política en varios gobiernos. Aun así su crecimiento en las preferencias electorales causó sorpresa, aunque no llegó a pasar a la segunda vuelta. Lo cierto, como se verá en la siguiente sección, es que algunos personajes que encajan en la definición de outsider propuesta aquí participaron en los comicios del 2011, aunque pasaron largamente desapercibidos.

Así, para el periodo comprendido entre el 2011 y el 2016, las referencias al outsider ya estaban asentadas en el imaginario político nacional12. La tendencia al surgimiento de estos nuevos rostros es un termómetro por el cual los analistas advierten sobre la pobre salud del sistema de partidos y la institucionalidad del país (Meléndez 2006, 2014; Tuesta 2014)13. Para Meléndez, es después de la década del fujimorismo que se habrían legitimado los perfiles políticos del «independiente», el «antipartidos» y por supuesto, el «outsider». Para el autor tanto la política tradicional como las nuevas prácticas políticas serían exitosas y convivirían de manera paralela en el escenario electoral post Ley de Partidos Políticos (Meléndez 2006, 42-43). Dentro de este diagnóstico, el outsider es visto como un producto y a la vez un aliciente de la crisis de partidos, debido a su falta de estructura partidaria, cuadros políticos y por basar su campaña en la construcción de una plataforma electoral estrictamente con la finalidad de ganar la elección, no de mantener un partido sólido y perdurable en el tiempo.

Sin embargo, esta preocupación parece otorgarle al outsider una gran importancia, la cual no se refleja en su poco éxito electoral. Salvo Ollanta Humala, que en el 2006 fue etiquetado como outsider por parte de los especialistas -aunque no encaja en la definición de outsider ofrecida aquí, ya que estuvo en el Ejército y fue estrictamente hablando un funcionario del gobierno de Toledo14 -, ninguno de los outsiders que participaron en las Elecciones Generales del 2001, 2006 y 2011 lograron ganar la elección o constituirse en actores políticos de importancia tras perder los comicios. Una breve revisión de los mencionados procesos electorales, como la que se hace a continuación, refleja que el outsider «realmente existente» no ha sido tan relevante en términos electorales.

4. Los outsiders en las Elecciones Generales en el Perú (2001, 2006, 2011)

Para sostener la idea de la sobrevaloración de los outsiders, se verá continuación el éxito electoral -la victoria o derrota electoral- de los candidatos participantes en las Elecciones Generales del 2001, 2006 y 2011.

Para distinguir a los candidatos outsiders de los insiders se han considerado tres criterios: 1) su participación como candidato a la presidencia en anteriores comicios, 2) su participación como candidato en comicios para otros cargos de elección popular y 3) la trayectoria del candidato en el Estado. Si el candidato cumple solo con una de las condiciones sería un insider, aunque en el caso de la condición 2) podría observarse si los comicios en los que el candidato participó anteriormente se dieron mucho tiempo antes de su actual carrera electoral, convirtiéndolo en un desconocido en su nuevo intento.

Así, el «outsider peruano contemporáneo» sería el que participa por primera vez en un proceso electoral y está distanciado del sistema político definido de forma amplia. El insider sería el caso contrario, un candidato que ya ha postulado previamente a la presidencia u otro cargo electivo y/o cuenta con una trayectoria conocida en el Estado, teniendo así cercanía o familiaridad con el sistema político. No se trata de categorías fijas, ya que varios insiders en un proceso electoral dado fueron en su momento outsiders, en el anterior proceso electoral donde hicieron su debut.

En las Elecciones Generales del año 2001 (desarrolladas el 8 de abril de 2001) se presentaron un total de ocho organizaciones políticas, seis de las cuales eran partidos políticos y dos alianzas electorales. De los candidatos participantes por estas ocho agrupaciones, cinco contaban con experiencia política previa. Alejandro Toledo, líder del partido Perú Posible, participó de las Elecciones Generales en el año 1995 y en el año 2000 se consolidó como líder de la oposición al gobierno de Fujimori, pasando a la segunda vuelta y liderando posteriormente la Marcha de los Cuatro Suyos, en contra del régimen fujimorista re-reelecto. El caso de Alan García, líder del PAP y ex Presidente de la República es también el de un político tradicional, al igual que Lourdes Flores Nano quien tenía una trayectoria pública como diputada, regidora provincial y congresista. Se suman a este grupo de políticos conocidos Fernando Olivera, quien había ocupado cargos de diputado, congresista constituyente y congresista, siendo quien presentó a los medios de comunicación el «vladivideo», que derrumbó al régimen de Fujimori; y Carlos Boloña Behr, quien fue Ministro de Economía en dos ocasiones durante el régimen fujimorista.

Los restantes tres candidatos se caracterizan por no contar con la experiencia político-electoral de los ya mencionados. El candidato Ciro Gálvez, líder del entonces recientemente fundado Partido Renacimiento Andino era un abogado de origen huancavelicano, sin experiencia previa ni en el Estado ni en la política. El empresario huancaíno Marco Antonio Arrunátegui se dedicó a la actividad privada durante toda su vida, y solo a fines de los años 90 ingresó a la política a través de su Partido Proyecto País. El caso de Ricardo Noriega es ligeramente distinto, ya que antes de tentar la presidencia el 2001 postuló sin éxito al Senado en las elecciones de 1990 por la agrupación Unión Cívica Independiente; alejándose durante muchos años de la política tras este intento fallido. En el siguiente cuadro se pueden distinguir los distintos perfiles de cada candidato (Cuadro 1):

Candidatos a la Presidencia, EG 2001
Candidatos en las EG 2001 y participación política previa
Agrupación política Candidato Participó ante riormente como candidato(a) a la presidencia Participó ante riormente como candidato(a) en un proceso electivo no presidencial (congresista, alcalde, regidor, etc.) Tenía trayectoria conocida en el Estado. ¿Outsider?
Perú Posible Alejandro Toledo Manrique NO NO
Partido Aprista Peruano Alan García Pérez NO
Alianza Electoral Unidad Nacional Lourdes Flores Nano NO NO
Frente Independiente Moralizador Fernando Olivera Vega NO NO
Alianza Electoral Solución Popular Carlos Boloña Behr NO NO NO
Partido Renacimiento Andino Ciro Gálvez NO NO NO
Partido Proyecto País Marco Antonio Arrunátegui Cevallos NO NO NO
Todos por la victoria Ricardo Noriega NO NO

Fuente: JNE, Infogob. Fecha de consulta: 28/12/2015

Elaboración propia.

Por las razones expuestas, se puede afirmar que Ciro Gálvez, Marco Antonio Arrunátegui y Ricardo Noriega fueron los outsiders de las EG 2011. Los tres candidatos no contaban con experiencia conocida en el Estado, carecían de una experiencia previa como candidatos a la presidencia y -salvo el caso de Noriega- tampoco habían postulado para otros cargos de elección popular. Si se observa ahora el éxito electoral de los candidatos outsiders e insiders, se encuentra que los candidatos outsiders no solo perdieron la elección, sino que tuvieron un bajísimo porcentaje de votación. En el siguiente cuadro puede observarse el desagregado de los resultados (Cuadro 2):

Resultados de las elecciones presidenciales, primera vuelta EG 2001
Candidatos insiders EG 2001
Candidato Porcentaje de votos válidos
Alejandro Toledo Manrique 37%
Alan García Pérez 26%
Lourdes Flores Nano 24%
Fernando Olivera Vega 10%
Carlos Boloña Behr 2%
Candidatos outsiders EG 2001
Candidato Porcentaje de votos válidos
Ciro Gálvez Herrera 0.8%
Marco Antonio Arrunátegui Cevallos 0.7%
Ricardo Noriega Salaverry 0.3%

Fuente: JNE, Infogob. Fecha de consulta: 28/12/2015

Elaboración propia.

Los datos reflejan claramente que los candidatos outsiders en las EG 2001 estuvieron muy por debajo de las preferencias de los electores. Juntos, no suman ni el 2% del total de los votos, concentrándose la votación en los rostros conocidos de la política. Así, la segunda vuelta electoral de las EG 2001 fue entre dos candidatos insiders -Alejandro Toledo y Alan García, resultando electo el primero-, mientras que los outsiders Gálvez, Arrunátegui y Noriega continuarían haciendo política tanto en el nivel nacional como en el subnacional, convirtiéndose en insiders en las EG 2006 (Gálvez)15 y las EG 2011 (Noriega).

Posteriormente, las Elecciones Generales del año 2006 (9 de abril de 2006), las primeras enmarcadas en la Ley de Partidos Políticos, contaron con la participación de una mayor cantidad de agrupaciones políticas en comparación a las EG 2001, un total de veinticuatro agrupaciones en competencia -veinte planchas presidenciales y veinticuatro listas congresales-. La mención a la Ley de Partidos políticos es importante, ya que precisamente uno de los objetivos de la Ley era evitar la proliferación de agrupaciones políticas, algo que claramente no se logró para los comicios del 2006. En esta oportunidad postularon a la presidencia un total de veinte candidatos, de los cuales doce tenían experiencia o notoriedad política previa, mientras que ocho eran recién llegados a la política. Por las razones expuestas anteriormente, no se considera entre estos recién llegados a Ollanta Humala, quien a la fecha de su lanzamiento como candidato presidencial tenía una considerable notoriedad política, además de provenir de las canteras del Ejército.

Alan García del PAP, Lourdes Flores y el ahora insider Ciro Gálvez, quienes postularon a la presidencia en las EG 2001, volvieron a la carrera electoral en estos comicios. A estos se sumaron otros rostros conocidos, varios de los cuales tenían trayectoria parlamentaria. Es el caso de la ex congresista fujimorista Martha Chávez, el ex congresista independiente Natale Amprimo, el ex congresista y ex Presidente de la República Valentín Paniagua, y los ex diputados Alberto Borea y Javier Diez Canseco. Otros como Jaime Salinas y Luis Guerrero tenían experiencia en el nivel municipal y Susana Villarán venía de encabezar el Ministerio de la Mujer durante la gestión de Alejandro Toledo.

Esta vez hubo una mayor cantidad de candidatos nuevos que en las EG 2001, aunque no superaron en número a los conocidos. Los recién llegados provenían del mundo empresarial, sindical e incluso de las organizaciones religiosas. Aparecen aquí el pastor Humberto Lay, el ex marino y empresario Pedro Koechlin, el fundador de la Nueva Izquierda Alberto Rojas, los educadores José Cardo y Ántero Asto, el empresario Ricardo Wong y uno de los hermanos de Ollanta Humala (representando a su hermano preso por el «andahuaylazo», Antauro Humala), Ulises Humala. La relación completa de candidatos y su trayectoria puede observarse en el siguiente cuadro (Cuadro 3):

Candidatos a la Presidencia, EG 2006
Candidatos en las EG 2006 y participación política previa
Agrupación política Candidato Participó ante riormente como candidato(a) a la presidencia Participó ante riormente como candidato(a) en un proceso electivo no presidencial (congresista, alcalde, regidor, etc.) Tenía trayectoria conocida en el Estado. ¿Outsider?
Unión por el Perú Ollanta Humala Tasso NO NO NO
Partido Aprista Peruano Alan García Pérez NO
Alianza Electoral Unidad Nacional Lourdes Flores Nano NO
Alianza Por El Futuro Martha Chávez Cossio NO NO
Frente De Centro Valentín Paniagua Corazao NO* NO
Restauración Nacional Humberto Lay Sun NO NO NO
Concertación Descentralista Susana Villarán De la Puente NO NO NO
Partido Justicia Nacional Jaime Salinas Lopez Torres NO NO
Partido Socialista Javier Diez Can seco Cisneros NO NO
Alianza Para El Progreso Natale Amprimo Pla NO NO
Con Fuerza Perú Pedro Koechlin Von Stein NO NO NO
Movimiento Nueva Izquierda Alberto Rojas del Río NO NO NO
Fuerza Democrática Alberto Borea Odría NO NO
Avanza País - Partido De Integración Social Ulises Humala Tasso NO NO NO
Partido Renacimiento Andino Ciro Gálvez Herrera NO NO NO
Progresemos Perú Javier Espinoza Ayaipoma NO NO NO
Partido Reconstrucción Democrática José Cardo Guar deras NO NO NO
Resurgimiento Peruano Antero Asto Flores NO NO NO
Y Se Llama Perú Ricardo Wong Kuoman NO NO NO
Perú Ahora Luis Guerrero Figueroa NO NO

Fuente: JNE, Infogob. Fecha de consulta: 28/12/2015

Elaboración propia.

* No postuló a la presidencia pero fue nombrado Presidente de la Republica por el parlamento el año 2000

Se puede identificar un total de ocho outsiders en las EG 2006, quienes tienen orígenes diversos: las iglesias evangélicas, el empresariado, el sector educativo, etc. Si bien uno de estos candidatos, Alberto Rojas, contaba con un antecedente de participación política -tenía trayectoria en agrupaciones de izquierda y fundó el movimiento Nueva Izquierda-, compartía con el resto una ausencia de notoriedad pública y de experiencia en participación políticoelectoral propiamente. Un caso particularmente interesante es el de Ulises Humala quien a diferencia de su hermano Ollanta sí encaja en un perfil de outsider al no tener experiencia en participación política pero tampoco vínculo alguno con el Estado. No obstante, así como en las EG 2001, todos estos outsiders obtuvieron una baja votación (ver Cuadro 4):

Resultados de las elecciones presidenciales, primera vuelta EG 2006
Candidatos insiders EG 2006
Candidato Porcentaje de votos válidos
Ollanta Humala Tasso 31%
Alan García Pérez 24%
Lourdes Flores Nano 24%
Martha Chavez Cossio 7%
Valentín Paniagua Corazao 6%
Susana Villarán De la Puente 1%
Jaime Salinas Lopez Torres 1%
Javier Diez Canseco Cisneros 0.5%
Natale Amprimo Pla 0.4%
Alberto Borea Odría 0.2%
Ciro Gálvez Herrera 0.2%
Luis Guerrero Figueroa 0.1%
Candidatos outsiders EG 2006
Candidato Porcentaje de votos válidos
Humberto Lay Sun 4%
Pedro Koechlin Von Stein 0.3%
Alberto Rojas del Río 0.3%
Ulises Humala Tasso 0.2%
Javier Espinoza Ayaipoma 0.1%
José Cardo Guarderas 0.1%
Antero Asto Flores 0.1%
Ricardo Wong Kuoman 0.1%

Fuente: JNE, Infogob. Fecha de consulta: 28/12/2015

Elaboración propia.

En el cuadro se aprecia que los candidatos con más altos porcentajes de votos válidos fueron insiders. Casi el 80% de los votos se concentraron en los tres primeros candidatos, Ollanta Humala, Alan García y Lourdes Flores, concentrándose el 16% del voto en los restantes candidatos insiders. Los outsiders fueron respaldados en conjunto por un 5% de los votos válidos, la mayor parte de los cuales fueron de Humberto Lay (4%), quien puede ser considerado el outsider más destacado de estos comicios y de los últimos años. El pastor evangélico iniciaría aquí una ininterrumpida carrera política.

En suma, el éxito electoral tampoco acompañó a los candidatos outsiders en las EG 2006, a pesar que hubo una mayor cantidad de personajes con este perfil. Incluso si desde cierta definición Ollanta Humala es considerado como outsider en su carrera electoral del 2006, tampoco constituiría un outsider exitoso ya que fue derrotado en la segunda vuelta electoral por Alan García. Ya en su regreso como candidato durante las Elecciones Generales del 2011, Humala era firmemente parte del establishment político, habiendo liderado la oposición durante todo el gobierno de Alan García entre el 2006 y el 2011.

La proliferación de outsiders observada el 2006 no se repitió en las Elecciones Generales 2011. Durante estos comicios participaron tan solo diez candidatos de un total de once agrupaciones electorales inscritas -una de estas, la agrupación Fuerza Social, retiró su candidatura para la presidencia y solo mantuvo su lista para el parlamento-, un número bastante menor en comparación a las EG 2006. El elenco de candidatos conocidos incluyó personajes ya vistos en anteriores comicios, como Ollanta Humala, Alejandro Toledo y Ricardo Noriega; junto a personalidades con trayectoria política que tentaban la presidencia por primera vez, caso de Keiko Fujimori, Pedro Pablo Kuczynski, Luis Castañeda Lossio y Rafael Belaunde. Junto a estos candidatos conocidos, postularon también tres candidatos recién llegados a la política, provenientes del mundo empresarial y profesional. Es el caso de los empresarios Humberto Pinazo y Juliana Reymer; y el abogado José Antonio Ñique. La relación completa de candidatos presidenciales en las EG 2011 se observa en el siguiente cuadro (Cuadro 5):

Candidatos a la Presidencia, EG 2011
Candidatos en las EG 2006 y participación política previa
Agrupación política Candidato Participó ante riormente como candidato(a) a la presidencia Participó anteriormente como candidato(a) en un proceso electivo no presidencial (congre sista, alcalde, regidor, etc.) Tenía trayecto ria conocida en el Estado. ¿Outsider?
Gana Perú Ollanta Humala Tasso NO NO
Fuerza 2011 Keiko Fujimori NO NO
Alianza por el Gran Cambio Pedro Pablo Kuczynski Godard NO NO NO
Perú Posible Alejandro Toledo Manrique NO NO
Alianza Solidaridad Nacional Luis Castañeda Lossio NO NO
Fonavistas Del Perú José Antonio Ñique de la Puente NO NO NO
Despertar Nacional Ricardo Noriega Salaverry NO NO
Partido Político Adelante Rafael Belaunde Aubry NO NO NO
Fuerza Nacional Juliana Reymer Rodriguez NO NO NO
Justicia, Tecnología, Ecología Humberto Pinazo Bella NO NO NO

Fuente: JNE, Infogob. Fecha de consulta: 28/12/2015

Elaboración propia.

En estas elecciones es clara la reducción numérica de los candidatos outsiders: solo tres candidatos encajan con este perfil. La gran mayoría de candidatos ya formaban parte del establishment político, e incluso aquellos recién llegados a la carrera presidencial como Fujimori y Kuczynski eran conocidas figuras públicas. Los candidatos outsiders en cambio eran completamente desconocidos y ajenos al sistema político. Si bien Pinazo y Reymer enunciaban relatos de vida basados en el éxito empresarial «desde abajo»; y Ñique aparecía como el representante de la popular causa de los beneficiarios del FONAVI16, esto no les fue suficiente para conquistar al electorado, como reflejan los porcentajes del siguiente cuadro (Cuadro 6):

Resultados de las elecciones presidenciales, primera vuelta EG 2011
Candidatos insiders EG 2011
Candidato Porcentaje de votos válidos
Ollanta Humala Tasso 32%
Keiko Fujimori Higuchi 24%
Pedro Pablo Kuczynski 19%
Alejandro Toledo Manrique 16%
Luis Castañeda Lossio 10%
Ricardo Noriega Salaverry 0.1%
Rafael Belaunde Aubry 0.1%
Candidatos outsiders EG 2011
Candidato Porcentaje de votos válidos
José Antonio Ñique de la Puente 0.3%
Juliana Reymer Rodriguez 0.1%
Humberto Pinazo Bella 0.1%

Fuente: JNE, Infogob. Fecha de consulta: 28/12/2015

Elaboración propia.

De lejos, los outsiders de estos comicios son quienes obtuvieron el más bajo porcentaje de votación en comparación a los candidatos outsiders en los comicios anteriores. Si en las EG 2001 todos los outsiders sumaron el 2% de las preferencias electorales y en las EG 2006 alcanzaron casi el 5%, en las EG 2011 solo representaron el 0.5% del total de votos válidos. Los votos se distribuyeron abrumadoramente entre los candidatos insiders, llevando a Ollanta Humala y a Keiko Fujimori a la segunda vuelta electoral, que culminó con la victoria del primero.

Es posible afirmar a partir de los datos revisados que en términos estrictamente electorales, los outsiders han sido poco o nada relevantes en los últimos comicios presidenciales del país. El porcentaje de votación que han tenido, en conjunto, no ha subido del 5% y a pesar que algunos se convirtieron posteriormente en insiders e intentaron nuevamente probar suerte en comicios presidenciales, obtuvieron incluso un menor respaldo de los electores que en su debut17.

A primera vista, la afirmación sugeriría que el temor de algunos líderes de opinión y analistas frente al outsider peruano contemporáneo carecería de un asidero en la realidad. Si los outsiders de los últimos años no ganan elecciones, obtienen tan ínfima votación y no se constituyen realmente en rivales de importancia de las figuras y agrupaciones del establishment político o el «elenco estable»; pareciera existir entonces una sobrevaloración de estos personajes. Tal sobrevaloración podría obedecer al recuerdo de lo que significó Alberto Fujimori en la historia política del país a finales del siglo XX, o al temor que suscitó en su momento un candidato como Ollanta Humala, que al ser identificado como outsider y al mismo tiempo como antisistema alimentó la percepción de que todo recién llegado a la política podía incrementar su respaldo popular apelando a un discurso anti institucional.

Sin embargo, se debe resaltar algo importante. Si bien los insiders han dominado la escena política de los últimos años, la apelación a ideas de «refundación nacional», crítica a los «partidos y políticos tradicionales», a una «relación más directa con el pueblo», entre otras asociadas a la vía anti establishment del outsider, han formado parte de los repertorios discursivos de varios candidatos insiders. Así, la crítica al establishment partidario, las promesas de una renovación o refundación del país y la idea de que solo el candidato -nadie más- es capaz de conseguir estos cambios, se han convertido hoy en día en recursos retóricos comunes durante las campañas electorales. Es en la normalización de este «discurso outsider» donde residiría el verdadero problema para la institucionalidad político-partidaria del país y no en el político outsider real, quien como ya se vio, es poco menos que un fantasma en términos electorales.

5. Conclusiones: entre el outsider real y el «discurso outsider»

Los resultados presentados sugieren que existe una sobrevaloración de los outsiders. Los personajes que encajan con esta categoría no logran tener participación electoral importante y salvo contadas excepciones -caso de Humberto Lay y su agrupación Restauración Nacional-sus plataformas políticas no logran sobrevivir en el tiempo. Los outsiders presidenciales son también cada vez menos, debido a que gran parte de quienes fueron outsiders en su momento continuaron haciendo vida política, insertándose de alguna forma en el endeble sistema político y convirtiéndose en insiders.

En general, los outsiders peruanos de los últimos años no han tenido éxito electoral, quedando muy por detrás del único outsider exitoso de la historia peruana contemporánea, Alberto Fujimori. El fantasma de ese outsider persigue al débil establishment político-partidario pero no se ha repetido y dada la evidencia -cada vez menos outsiders y con cada vez menor respaldo electoral-, difícilmente se repetirá en los siguientes comicios. Se puede sugerir dos hipótesis del porqué los outsiders estarían perdiendo presencia política, una optimista y una pesimista. En el supuesto optimista, el establishment político-partidario peruano estaría dando indicios de un camino a la consolidación, lo cual cerraría casi una década y media de crisis de representación18. En el supuesto pesimista, la crisis de representación continuaría -algo muchísimo más visible en el nivel político subnacional- pero no ha surgido un outsider cuyo perfil conecte adecuadamente con la ciudadanía, con esa gran masa de electores que no se sienten representados por ninguna opción del «elenco estable».

No obstante, todas las agrupaciones políticas desde el 2001 a la fecha lidian con el término, y varias buscan activamente promover a un «nuevo outsider» o nacen directamente en torno al candidato outsider. Esto provoca diferentes fenómenos, desde los partidos que se convierten en «vientres de alquiler» -alojan a un candidato recién llegado a la política, quien no tiene historial partidario en la agrupación- hasta los «partido coche», donde diferentes actores políticos y gente desconocida se suben al «coche» de un candidato con simpatía popular -outsider o insider-, sin haber de por medio un proceso de construcción orgánica de partido que incluya visión, ideología y organización.

Esta «política del outsider» no es entonces solamente propia del outsider. De hecho, los verdaderos outsiders representados en candidatos como Ciro Gálvez (2001), Ricardo Wong (2006) o Humberto Pinazo (2011) -los tres surgidos desde muy lejos del sistema político-, desarrollaron tales estrategias en un nivel mucho menor y con menos notoriedad pública que algunos de sus adversarios insiders que también eran nuevos en la carrera presidencial, pero tenían experiencia o trayectoria política de algún tipo. Por ejemplo, tanto Ollanta Humala como Pedro Pablo Kuczynski fueron recién llegados a las elecciones presidenciales el año 2006 y 2011, pero tenían detrás un importante capital político derivado de su visibilidad pública -el primero por su levantamiento armado del 2000, el segundo por su trabajo como Ministro de Economía durante el régimen de Toledo-, lo cual amalgamó a varias figuras de diversa procedencia en torno suyo llevando al primero a participar en un partido «vientre de alquiler» -Unión por el Perú el año 2006-, y al segundo, a formar un «partido coche». Estos dos candidatos no eran outsiders, pero propiciaron las mencionadas prácticas partidarias que son claramente asociadas al outsider.

El problema es que estas prácticas partidarias y electorales sí afectan negativamente la institucionalidad del sistema político. En un eventual gobierno de estos insiders que se comportan como outsiders, su agrupación política carecería de cohesión y tendría fuertes dificultades para gobernar y a la vez lidiar con la oposición en el parlamento. Esto eventualmente ocurrió con un insider como Ollanta Humala cuando llegó al poder (periodo 2011-2016), quien al final de su gobierno ha perdido a más de la mitad de su bancada original en el parlamento y ha sido puesto en jaque numerosas veces por una oposición que originalmente era inferior en número.

El problema entonces no reside en el «outsider real», un perfil de candidato que últimamente no gana elecciones presidenciales en el país; sino en el «discurso outsider». Este discurso, convertido en estrategia y praxis política usada por insiders y outsiders puede conquistar al elector, pero propicia el oportunismo político, el deterioro de la ideología y la institucionalidad partidaria; y en un eventual gobierno puede afectar la gobernabilidad a largo plazo. La real importancia del outsider no estaría entonces en su éxito electoral sino en el impulso a un discurso político que resulta pernicioso a largo plazo para el todavía endeble sistema de partidos del Perú.

Referencias bibliográficas

JURADO NACIONAL DE ELECCIONES 2006 Elecciones Generales 2006. Elección Presidencial, Congresal y al Parla- mento Andino. Resultados. Boletín Estadístico. Disponible en: <http:// portal.jne.gob.pe/informacionelectoral/estadisticaelectoral/1_1.pdf>

Kornblith, Miriam 2014 <Revocatoria del mandato presidencial en Venezuela: Definición y puesta en práctica> En IDEA Internacional. Democracias en movimiento: Meca- nismos de democracia directa y participativa en América Latina. Estocolmo: IDEA Internacional, pp.131-166.

Meléndez Guerrero, Carlos 2006 Perú. Partidos y outsiders. El proceso electoral peruano de 2006.

Molina, José Enrique 2000 Los Sistemas Electorales de América Latina. Cuadernos de CAPEL 46. Disponible en <http://corteidh.or.cr/tablas/11102.pdf>

Nohlen, Dieter et al. (comps.) 1992 Sistemas electorales y gobernabilidad. Universitat Heidelberg. Working Paper n.63. Barcelona 1992. Disponible en <http://www.corteidh.or.cr/tablas/a19113.pdf>

Nohlen, Dieter et al. (comps.) 2007 Tratado de derecho electoral comparado de América Latina, 2ª ed. México: FCE, Instituto Interamericano de Derechos Humanos, Universidad de Heidelberg, IDEA Internacional Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, Instituto Federal Electoral.

OFICINA NACIONAL DE PROCESOS ELECTORALES 2011 Elecciones Generales de Presidentes, Vicepresidentes y Congresistas de la República y Elección de representantes peruanos ante el Parlamento Andino 2011. Lima: ONPE.

Vergara, Alberto 2013 «Elogio del outsider» En: Ciudadanos sin Republica: ¿Cómo sobrevivir en la jungla política peruana?. Lima: Planeta.

[Sobre los autores]

Juan La Cruz Bonilla

Licenciado en Sociología y Magíster en Antropología Visual por la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP). Es docente de la PUCP e investigador de la Subgerencia de Infor- mación e Investigación Electoral (SGIIE) de la ONPE. Ha participado en la elaboración de Documentos de Trabajo de la ONPE referidos a los siguientes temas electorales: Consulta Popular de Revocatoria en el ámbito provincial, las Nuevas Elecciones Municipales, el Voto Electrónico, TIC y procesos electorales, violencia electoral en el ámbito provincial, entre otros.

Paula Germaná Cornejo

Licenciada en Sociología de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP) y egresada de la Maestría de Demografía y Población de la Universidad Cayetano Heredia (UPCH). Se desempeñó como Investigadora de la Subgerencia de Información e Investigación Electoral de la ONPE y ha colaborado en las siguientes publicaciones: «Hacia la reforma electoral» (2015) «El voto electrónico en la práctica: Perspectivas y dinámicas desde la experiencia de las Elecciones Regionales y Municipales 2014» (2014), «Voto electrónico y desarrollo de las Tecnologías de la Información y la Comunicación en el Perú: condiciones de acceso y expectativas de la ciudadanía en torno a la automatización del voto.» (2014) «Buenas prácticas en torno al voto electrónico en América: Reflexiones y lecciones desde los estánda- res electorales internacionales» (2014), «Las Nuevas Elecciones Municipales: escenarios y dinámicas (2005—2013)» (2014).


Notas:

  1. En esto se diferencia de lo sostenido por Panfichi, quien concibe al ejército como parte del sistema político y como un insider a un candidato surgido allí, siendo este el caso de Ollanta Humala.

  2. Rafael Correa tuvo experiencia como Ministro de Economía durante el gobierno de Alfredo Palacios (20052007), antes de su lanzamiento como candidato.

  3. Durante las ERM 2014 un candidato que irrumpió en la carrera electoral para la Municipalidad de Lima fue Enrique Cornejo, del Partido Aprista Peruano. Si bien Cornejo apareció exitosamente como un recién llegado a la política contaba con una importante trayectoria previa, habiendo sido Ministro de Vivienda entre el 2007 y el 2008 durante el segundo gobierno de Alan García. Cabe recordar además que su partido político, el APRA, es el más antiguo del Perú.

  4. La forma en que se concibe el sistema político, incluso la integridad del mismo es un aspecto fundamental del concepto de outsider a ser empleado. Es distinto un escenario compuesto por partidos asentados en donde el outsider irrumpe como novedad, a un contexto de crisis de representación y quiebre del sistema partidario, donde la simpatía popular no se concentra en uno solo.

  5. No obstante, algunos autores que critican al outsider también han ensayado un rescate de sus posibles virtudes, como es el caso de Alberto Vergara (Vergara 2009).

  6. Por ejemplo, en una columna de opinión en el diario El Comercio (30/09/2015), Alfredo Torres (Presidente de Ipsos Apoyo) propone que los candidatos con mayor crecimiento en los últimos comicios presidenciales fueron más underdogs que outsiders. Según Torres, el concepto de underdog: «alude al perdedor esperado en una contienda, el anti favorito. En una campaña electoral puede ser un político joven o veterano, moderado o radical, la cuestión es que pocos esperan su victoria. Y, sin embargo, tiene un gran potencial.» (puede verse en: <http://elcomercio.pe/opinion/columnistas/outsider-al-underdog-alfredo-torres-noticia-1843682>)

  7. Por ejemplo, en una nota de RRP se anuncia que «más de 30 outsiders quieren ser candidatos» puede verse en: (http://rpp.pe/politica/actualidad/mas-de-30-outsiders-quieren-ser-candidatos-a-la-presidencia-en-2016-noticia-771599).

  8. En la carrera para las elecciones del 2011 la prensa abrió y cerró especulaciones sobre la posible candidatura de determinados personajes públicos que podrían convertirse en nuevos outsiders. Se habló por ejemplo del escritor y presentador televisivo Jaime Bayly, el chef Gastón Acurio, entre otros.

  9. Es el caso por ejemplo del candidato Julio Guzmán, quien se ha autodenominado como el "nuevo outsider" para las elecciones generales del 2016, pero tiene una trayectoria profesional previa en el Estado.

  10. Por "experiencia inmediata" se entiende que un candidato en una elección presidencial participó en los comicios inmediatamente anteriores para el mismo cargo o para otro, reflejando que ya tiene experiencia política. No obstante, algunos candidatos pueden haber postulado sin éxito hace muchos años, ya sea para la presidencia u otro cargo, abandonando luego la política hasta su reaparición. En estos casos, debido al tiempo transcurrido y la poca o nula repercusión de su intento previo, el candidato puede todavía construir una imagen de recién llegado a la política.

  11. La izquierda estaba representada por el Partido Izquierda Unida. El centro/ centro izquierda lo ocupaba el Partido Aprista Peruano y Acción Popular, mientras que el Partido Popular Cristiano era identificado con la derecha.

  12. Incluso las encuestas de opinión incluyen preguntas sobre el outsider en sus sondeos. Hay cifras que indican la proporción de ciudadanos que creen en el surgimiento de un nuevo outsider en la siguiente elección, mientras otras precisan cuales son las características que debería tener un outsider para ser elegible.

  13. Las Elecciones Regionales y Municipales (ERM) son un reflejo de lo que puede avecinarse en las Elecciones Generales. En las ERM 2006, 2010 y 2014, se ha visto que personajes políticos nuevos, independientes, surgidos en el nivel subnacional, postulan al gobierno regional o el sillón municipal ya sea formando agrupaciones políticas nuevas con fines estrictamente electorales, o vinculándose a los partidos políticos/movimientos/frentes ya existentes mediante la modalidad del «vientre de alquiler». Estas estrategias encajan en lo que Mauricio Zavaleta denomina como coaliciones de independientes (Zavaleta 2014), plataformas cuyos fines son estrictamente electorales y no tienen como objetivo la construcción de partido, programa o militancia orgánica. Cuando estos personajes surgidos en el ámbito subnacional luego pasan a la política nacional, les es posible asumir un «discurso outsider» basado en la critica a los partidos políticos tradicionales y en general al establishment político.

  14. Durante el gobierno de Toledo, Humala fue agregado militar en Francia y posteriormente en Corea del Sur.

  15. Marco Antonio Arrunátegui también lanzó su candidatura para las EG 2006, pero terminó retirándola antes de los comicios.

  16. José Antonio Ñique se lanzó a la presidencia por el Partido Fonavistas del Perú, representando a los beneficiarios del Fondo Nacional de Vivienda (FONAVI), con quienes el Estado tiene una larga deuda impaga tras la cancelación del fondo el año 1998.

  17. Por ejemplo, Ciro Gálvez obtuvo el 0.8% del total de votos válidos en las EG 2001, pero en las EG 2006 sólo alcanzó el 0.2%. De igual forma, Ricardo Noriega tuvo 0.3% de votos el 2001 y para el 2011 sólo el 0.1% de los electores le dio su respaldo.

  18. Esto se vincularía también con el crecimiento económico que ha vivido el país en los últimos años, y que si bien se detuvo entre el 2014 y el 2015, limitaría las preferencias ciudadanas por un cambio radical.