10.53557/Elecciones.2019.v18n19.03
Artículos
<[email protected]> Centro Strategia Electoral A.C., México
ORCID: 0000-0001-9080-283X
[Resumen]
Las elecciones generales de México en 2018 fueron el proceso electoral más grande en la historia del país; sin embargo, se vieron empañadas por la violencia que cobró la vida de al menos 145 personas que de alguna forma estaban relacionadas con los procesos electorales o eran actores políticos de sus localidades. Aunque en un principio pudiera pensarse que estos ataques se encuadran dentro del contexto de violencia generalizada que vive México −causada por las organizaciones de crimen organizado transnacional−, al revisar las características de estos ataques se puede apreciar que es un fenómeno con características propias, se trata de violencia electoral. En este documento se hace una descripción general de las implicaciones que tiene la violencia electoral y, para el caso particular de México, se revisan variables como la temporalidad de los asesinatos, su dispersión geográfica y las características de las víctimas de estos ataques.
[Palabras clave] Violencia electoral, observación electoral, elecciones estatales, elecciones municipales, elecciones 2018.
[Abstract]
The general elections of Mexico in 2018 were the largest electoral process in the country’s history; however, they were marred by the violence that claimed the lives of at least 145 people who were somehow related to the electoral processes or were political actors of their localities. Although at first it could be thought that these attacks fall within the context of generalized violence that Mexico is experiencing caused by transnational organized crime organizations -, when reviewing the characteristics of these attacks, it can be seen that it is a phenomenon with its own characteristics, it’s about electoral violence. This document gives a general description of the implications of electoral violence, and for the particular case of Mexico, variables such as the temporality of the murders, their geographical dispersion and the characteristics of the victims are reviewed of these attacks.
[Keyword] Electoral violence, electoral observation, state elections, municipal elections, 2018 elections.
[Recibido] 09/08/19 & [Aceptado] 26/09/19
1. Introducción
El 1 de julio de 2018, México vivió la jornada comicial más grande de su historia, las y los ciudadanos acudieron a las urnas para elegir a quienes habrían de ocupar alguno de los 3,416 cargos en disputa tanto a nivel local como federal. Desafortunadamente, la violencia vivida en los meses previos a la celebración de las elecciones cobró la vida de, al menos, 145 personas relacionadas con los procesos electorales o eran actores políticos de sus localidades, entre el 8 de septiembre de 2017 fecha del inicio del proceso electoral a nivel federal y el 31 de agosto de 2018.
Las víctimas tenían perfiles diversos: aspirantes a una candidatura, candidatos, integrantes de los equipos de campaña o de trabajo de los candidatos y candidatas, funcionarios públicos en activo y del pasado, así como militantes y dirigentes de partidos políticos, y funcionarios electorales. La característica común a todos y todas era que participaban en la esfera pública de sus comunidades.
La violencia y, particularmente, los homicidios en el contexto del proceso electoral fueron uno de los principales aspectos documentados por las diferentes misiones de observación electoral que estuvieron en México el año pasado con motivo de las elecciones. En todos los informes de observación elaborados se dio cuenta de esta preocupante situación. Destacan entre estos los reportes elaborados por instancias como la Fundación Internacional para Sistemas Electorales (2018), la Unión Interamericana de Organismos Electorales (2018), el Instituto Internacional para la Democracia y Asistencia Electoral (2018), Transparencia Electoral (2018) y la Organización de los Estados Americanos (2018), cuyo informe es el que más ahonda sobre este tema.
2. Encuadre teórico
Ante la multiplicidad de aproximaciones al tema de violencia política y violencia electoral, buscando delimitar el espectro del análisis, hemos decidido enmarcar los hallazgos surgidos de esta revisión utilizando el encuadre teórico desarrollado por la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) de Perú, en su documento de trabajo Conflictos y violencia electoral en el ámbito subnacional. Análisis de los hechos registrados en los procesos electorales de 2010 y 2011, publicado en 2013.
Con relación al conflicto electoral y a la violencia electoral, la ONPE establece que, si bien el conflicto es un aspecto propio de la contienda electoral, este puede manifestarse de una manera pacífica −por la vía de los órganos jurisdiccionales electorales, la organización de protestas, presentando denuncias en los medios de comunicación o incluso absteniéndose de participar en el proceso electoral− o a través del ejercicio de la violencia. Al respecto, la ONPE presenta varias definiciones de lo que se considera violencia electoral, siendo la desarrollada por Friedrich (2001) la que estimamos que funciona mejor para el caso de lo vivido en México el año pasado:
[La violencia electoral es] un tipo de violencia política que se produce durante el proceso eleccionario; sin embargo, esta no es una violencia concomitante al proceso, sino que está dirigida por los actores participantes en él para poder ganar la elección o en su defecto, afectar a través de ella la culminación del proceso electoral.
Si bien no contamos con la evidencia suficiente para aseverar que los perpetradores de la violencia fueron primordialmente los participantes de la contienda, al analizar aspectos como la dispersión geográfica de los ataques queda claro que estos asesinatos tienen explicaciones más allá del contexto de violencia generalizada que se vive en el país y está relacionada con las dinámicas generadas por los grupos del crimen organizado.
Estos actos de violencia son perpetrados por diversos actores, los cuales pueden clasificarse, en principio, como estatales y no estatales. En el primer grupo se encuentran las autoridades gubernamentales de diversos órdenes y en el segundo están los grupos relacionados con la delincuencia organizada, terroristas, pero también candidatos rivales e incluso los partidos políticos. Al respecto, Dunaiski (2015) establece que los principales elementos diferenciadores de la violencia electoral con respecto de otras formas de violencia política como el conflicto armado, la represión estatal o el terrorismo son el motivo y el momento o temporalidad de su ocurrencia.
Como ya se ha establecido, la violencia tiene múltiples manifestaciones, por lo cual hemos decidido acotar el espectro de nuestra observación a los casos de homicidios dolosos; es decir, cuando los perpetradores de la violencia buscaron intencionadamente la muerte de la víctima como resultado de sus acciones.
3. Recopilación de la información
El primer aspecto para destacar es la dificultad para recopilar la información necesaria, pues no hay una fuente oficial que concentre, ni a nivel estatal ni nacional, los homicidios que pueden clasificarse como violencia electoral. En virtud de lo anterior, las fuentes de información a partir de las cuales se recuperaron los datos empleados en la elaboración de este reporte fueron notas periodísticas. El criterio para incluir un caso fue que este pudiera ser verificado cuando menos en dos fuentes diferentes, preferentemente un medio local y uno nacional.
A partir de la detección de un caso por medio de estas notas, se recopilaba información complementaria con el objetivo de poder contar, para cada caso, con la siguiente información: sexo de la o las víctimas, lugar y fecha del ataque, instituto político en el que militaba, y su rol dentro del contexto político o electoral de su localidad. Con esta información, se elaboró una base de datos a partir de la cual se pudo realizar un análisis descriptivo de los asesinatos sucedidos en el contexto electoral de México entre 2017 y 2018.
4. Principales hallazgos
4.1 Temporalidad
Como ya se adelantaba, el registro de casos se hizo dentro del periodo en el que se desarrolló el Proceso Electoral Federal 2017-2018 (PEF); esto es, del 8 de septiembre de 2017 al 1 de septiembre de 2018. A propósito de esto, vale la pena recordar que el pasado no fue un solo proceso electoral, sino que fueron 29 procesos locales concurrentes con el federal y dado que cada uno de estos es independiente de los otros, las fechas y duración de cada etapa variaron de una entidad a otra.
Durante estos casi 12 meses de observación, registramos 145 casos de asesinatos que, dadas algunas características de los casos, pueden considerarse como violencia electoral.1 Resulta sintomático que haya dos momentos en los que se dispara la violencia: al inicio de las precampañas −o, dicho de otra forma, en la etapa previa a la definición de candidaturas− en diciembre de 2017, y en los dos meses previos a la jornada comicial, en los que primordialmente se desarrolla la parte medular de las campañas (mayo y junio de 2018). Dado que la tasa de homicidios se incrementó en los periodos de más alta competencia, esto pudiera sugerir que estos asesinatos buscaban influir de una forma u otra en quienes ostentaron candidaturas o bien, en la propia competencia electoral durante las campañas.
Gráfico 1. Distribución temporal de los homicidios
Fuente: Strategia Electoral
Elaboración propia.
4.2 Distribución geográfica
Los asesinatos de personas que participaban en la contienda electoral o en la esfera política de sus comunidades, se registraron en 24 de las 32 entidades federativas siendo Oaxaca (30), Guerrero (24) y Puebla (14) las entidades en las que más homicidios de este tipo se registraron. En el extremo opuesto se encuentran Aguascalientes, Baja California Sur, Campeche, Ciudad de México, Nuevo León, Querétaro, Sinaloa y Yucatán, entidades en las que no se reportaron asesinatos de actores políticos durante el periodo observado.
Gráfico 2. Incidencia de homicidios de actores políticos por entidad
Con tecnología de Bing
GeoNames, MSFT; Microsoft, Navteq, Wikipedia
Con el objeto de conocer si los asesinatos de actores políticos son parte del clima de violencia que se vive en varias entidades del país o, por el contrario, son un fenómeno independiente, recopilamos la información sobre homicidios dolosos por entidad incluyendo feminicidios para el periodo en cuestión y restamos los casos que registramos en nuestra base de datos. Lo anterior con el fin de eliminar el efecto que los asesinatos de figuras políticas puedan tener sobre la incidencia de homicidios en una entidad, y de esta forma podemos analizar los fenómenos de forma independiente entre ellos. Para esto partimos del supuesto de que se iniciaron las carpetas de investigación correspondientes por cada uno de los ataques registrados.
Al contrastar las entidades que presentan mayor incidencia de homicidios dolosos, con aquellas con más casos de violencia electoral, se puede apreciar que no son las mismas. Únicamente Guerrero aparece en las primeras entidades por incidencia de cada fenómeno; en contraste, Baja California a pesar de ser la entidad con más homicidios dolosos del país en este periodo, ocupa la posición 20 en la segunda lista, pues solo registró el asesinato de un actor político. Un caso muy parecido al de Sinaloa, que en la primera lista está en el lugar 11 y en la segunda no registra un solo evento.
Detectamos que existe una correlación positiva de 0.41 entre ambos fenómenos, la cual se considera no significativa. A partir de esto, se puede inferir que estos son fenómenos independientes, por lo que sus causas, perpetradores y víctimas deben ser analizados bajo su propia perspectiva. Algunas alternativas de análisis que valdría la pena explorar son la correlación que puede darse entre la cantidad de homicidios por entidad, con variables como niveles de desarrollo, pobreza, o desigualdad. O desglosar el análisis por municipio más que por entidad.
| Homicidios dolosos | Homicidios de actores políticos | ||||
|---|---|---|---|---|---|
| Entidad | Casos | Entidad | Casos | ||
| 1 | Baja California | 2624 | 1 | Oaxaca | 30 |
| 2 | Guerrero | 2302 | 2 | Guerrero | 24 |
| 3 | México | 2264 | 3 | Puebla | 14 |
| 4 | Guanajuato | 2068 | 4 | Michoacán | 11 |
| 5 | Chihuahua | 1884 | 5 | Veracruz | 9 |
| 6 | Jalisco | 1737 | 6 | México | 7 |
| 7 | Veracruz | 1733 | 7 | Jalisco | 6 |
| 8 | Michoacán | 1325 | 8 | Chihuahua | 5 |
| 9 | Ciudad de México | 1192 | 9 | Guanajuato | 5 |
| 10 | Puebla | 1083 | 10 | Hidalgo | 5 |
| 11 | Sinaloa | 1054 | 11 | San Luis Potosí | 5 |
| 12 | Tamaulipas | 970 | 12 | Tamaulipas | 4 |
| 13 | Oaxaca | 939 | 13 | Colima | 3 |
| 14 | Sonora | 740 | 14 | Chiapas | 2 |
| 15 | Nuevo León | 673 | 15 | Durango | 2 |
| 16 | Colima | 650 | 16 | Morelos | 2 |
| 17 | Quintana Roo | 637 | 17 | Quintana Roo | 2 |
| 18 | Morelos | 624 | 18 | Sonora | 2 |
| 19 | Zacatecas | 558 | 19 | Tlaxcala | 2 |
| 20 | Chiapas | 545 | 20 | Baja California | 1 |
| 21 | San Luis Potosí | 503 | 21 | Coahuila | 1 |
| 22 | Tabasco | 494 | 22 | Nayarit | 1 |
| 23 | Baja California Sur | 433 | 23 | Tabasco | 1 |
| 24 | Nayarit | 424 | 24 | Zacatecas | 1 |
| 25 | Coahuila | 224 | 25 | Aguascalientes | 0 |
| 26 | Hidalgo | 208 | 26 | Baja California Sur | 0 |
| 27 | Durango | 196 | 27 | Campeche | 0 |
| 28 | Querétaro | 170 | 28 | Ciudad de México | 0 |
| 29 | Tlaxcala | 132 | 29 | Nuevo León | 0 |
| 30 | Aguascalientes | 86 | 30 | Querétaro | 0 |
| 31 | Campeche | 65 | 31 | Sinaloa | 0 |
| 32 | Yucatán | 48 | 32 | Yucatán | 0 |
Fuente: Strategia Electoral.
Elaboración: propia.
4.3 Caracterización de las víctimas
Del mismo modo que para otros delitos, el conocer el perfil de quienes fueron víctimas de la manifestación más agresiva de la violencia electoral nos permite caracterizar de mejor manera el fenómeno. A continuación, se presentan los hallazgos sobre las características de las víctimas particularmente en tres aspectos: filiación partidista, relación con el proceso electoral o contexto político local y sexo.
4.3.1 Filiación partidista
Para hacer la revisión de esta categoría excluimos los casos de quienes fueron aspirantes o candidatos sin partido también llamados independientes (6), los casos de quienes laboraban como autoridades electorales (2) y aquellas autoridades emanadas de los sistemas normativos internos (2), también conocidos como de usos y costumbres. En los 135 casos restantes, resulta notorio que el Partido Revolucionario Institucional (PRI) fue la organización política más afectada con 41 víctimas militantes de este partido, seguido del Partido de la Revolución Democrática (PRD) con 25 y Morena con 23. Dicho de otra forma, tres partidos agrupan más del 50 % de los casos registrados.
Gráfico 3. Incidencia por partido político
Fuente: Strategia Electoral.
Elaboración: propia.
Dado que la información que presentamos es solo descriptiva, no nos permite elaborar una hipótesis sobre qué variable podría estar provocando que los ataques estén concentrados en algunos partidos políticos. Algunas de las condiciones que se podrían analizar son las siguientes: el origen partidista de los funcionarios y diputados locales, si en la elección previa hubo alternancia en el gobierno del estado o municipio, si se trata de un distrito electoral que pueda considerase bastión de una u otra fuerza política, la cobertura geográfica del partido político y los mecanismos de asignación de candidaturas para el proceso electoral en revisión.
4.3.2 Relación con el proceso electoral o contexto político
Resulta revelador el análisis de rol que desempeñaban quienes fueron víctimas de estos ataques, pues no deja lugar a dudas sobre quiénes corren más riesgo. Las categorías de actividad que utilizamos para esta clasificación son: precandidato (a), candidato (a), equipo de campaña, excandidato, exservidor público, funcionario electo, funcionario en actividad, miembro de partido político, simpatizante y funcionario electoral.
Los grupos más afectados por la violencia en estas elecciones fueron los funcionarios en activo (34), seguidos de los exfuncionarios (29) y los candidatos (17). Vale la pena mencionar que esta clasificación se refiere a su condición cuando fueron atacados; es decir, si bien algunos candidatos o precandidatos también se desempeñaron en la función pública en el pasado, no se les clasificó como exfuncionarios. Con esta revisión, queda claro que son las y los servidores públicos de los órdenes subnacionales (estatal y municipal) los que se encuentran en una condición de mayor vulnerabilidad ante este fenómeno. No puede dejar de subrayarse que, de la totalidad de precandidatos y candidatos asesinados, solo uno contendía por un cargo federal.
| Tipo de actor político | Orden de gobierno |
|---|---|
| Funcionario en actividad | 34 municipales |
| Exservidor público | 26 municipales |
| 2 diputados locales | |
| 1 delegado federal | |
| Candidatos | 12 municipales |
| 4 diputaciones locales | |
| 1 diputación federal |
Fuente: Strategia Electoral
Elaboración propia.
4.3.3 Sexo
La mayoría de las víctimas de los casos de violencia electoral durante los procesos electorales 2017−2018, fueron hombres (125 casos); mientras que 25 de los 145 casos registrados fueron mujeres, lo que representa el 14 % de las víctimas totales. Vale la pena recordar que la legislación electoral mexicana obliga a que las candidaturas se distribuyan de forma igualitaria entre hombres y mujeres, observando criterios de paridad horizontal y vertical para la integración de ayuntamientos y de órganos legislativos, por lo que la distribución de las candidaturas por sexo no es lo que explica la diferencia en la proporción de los ataques. Gráfico 4. Distribución de víctimas por sexo
Fuente: Strategia Electoral. Elaboración: propia.
5. Reflexiones finales De acuerdo con la información del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, 2017 y 2018 han sido los dos años más violentos en el país desde que se lleva registro de estos fenómenos, y fue en ese contexto que se desarrolló el proceso electoral más grande en la historia de México. Para que el ejercicio del sufragio pueda considerarse auténtico, se debe poder realizar en libertad y este tipo de ataques atentan precisamente contra ese principio esencial. Dado lo anterior, es necesario valorar las formas en las que pueden articularse los esfuerzos institucionales federales y locales para evitar que este fenómeno prevalezca o, peor aún, se agrave en futuros procesos electorales. Un posible punto de partida puede ser el diseño e instrumentación de protocolos de protección no solo para quienes aspiran u obtienen diversas candidaturas, sino también para servidores públicos en funciones. Para efectos de lo anterior, es necesario el análisis puntual que sobre el fenómeno lleven a cabo las autoridades encargadas de las investigaciones y de los procesos judiciales que se desprenden de estos hechos delictivos. A continuación, se presentan algunas de las reflexiones que surgen de la elaboración del presente documento: Es necesario documentar y concentrar los hechos de violencia electoral en todas sus modalidades, incluidas otras formas de violencia como amenazas, intimidación y secuestro. Es imperativo generar insumos para el conocimiento pleno del fenómeno de violencia política y electoral, pues solo de esta manera se podrán desarrollar estrategias o políticas públicas adecuadas para mitigar este fenómeno. Como ya se adelantaba, los momentos en los que se registraron mayor cantidad de ataques (precampañas y campañas) permite hacer la inferencia de que los asesinatos tuvieron motivaciones políticas y electorales; es decir, que actores o grupos de actores estatales y no estatales buscan influir indebidamente en el eventual resultado de los comicios. Dado que no se encuentra una alta correlación entre los casos de violencia electoral y homicidios dolosos a nivel estatal, se puede afirmar que el primero es un fenómeno independiente a la violencia generalizada que vive el país, por lo que debe ser estudiado de forma independiente y valorar los puntos en que ambos fenómenos se cruzan. A pesar de ser conocido que las principales víctimas de homicidios dolosos en general son hombres, no deja de llamar la atención que esta diferencia se mantenga cuando actualmente existe igualdad de proporción en las candidaturas. Quienes se encuentran en una mayor condición de vulnerabilidad ante estas agresiones son servidores públicos municipales, seguidos por las y los candidatos a estos cargos. Esto es de lo más grave, pues es precisamente este orden de gobierno el más cercano a la ciudadanía. La temática merece una profunda atención de las autoridades especialmente electorales y de prosecución judicial, de la academia y de la opinión pública, pues de otra forma en el futuro no habrá condiciones para poder ejercer nuestros derechos políticos y electorales en plenitud.
Referencias bibliográficas
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Fuente: Strategia Electoral. Elaboración propia.
Fuente: Strategia Electoral. Elaboración propia.
Orden por incidencia
Entidad
Víctimas
1
Oaxaca
30
2
Guerrero
24
3
Puebla
14
4
Michoacán
11
5
Veracruz
9
6
Estado de México
7
7
Jalisco
6
8
Chihuahua
5
9
Guanajuato
5
10
Hidalgo
5
11
San Luis Potosí
5
12
Tamaulipas
4
13
Colima
3
14
Chiapas
2
15
Durango
2
16
Morelos
2
17
Quintana Roo
2
18
Sonora
2
19
Tlaxcala
2
20
Baja California
1
21
Coahuila
1
22
Nayarit
1
23
Tabasco
1
24
Zacatecas
1
25
Aguascalientes
0
26
Baja California Sur
0
27
Campeche
0
28
Ciudad de México
0
29
Nuevo León
0
30
Querétaro
0
31
Sinaloa
0
32
Yucatán
0
Entidad
2017
2018
Total
Septiembre
Octubre
Noviembre
Diciembre
Enero
Febrero
Marzo
Abril
Mayo
Junio
Julio
Agosto
Aguascalientes
10
9
5
6
9
7
5
9
9
6
4
7
86
Baja California
229
210
179
178
213
185
208
242
239
224
274
244
2625
Baja California Sur
48
105
90
61
35
18
24
14
12
6
6
14
433
Campeche
5
3
4
4
4
7
2
3
4
11
9
9
65
Coahuila de Zaragoza
21
14
18
17
24
15
14
19
23
24
17
19
225
Colima
48
64
60
77
56
52
54
48
51
52
42
49
653
Chiapas
40
36
31
39
42
49
54
54
54
44
59
45
547
Chihuahua
133
135
137
153
128
114
118
117
198
215
215
226
1889
Ciudad de México
97
97
82
98
73
104
104
117
101
101
119
99
1192
Durango
14
16
20
22
12
19
16
7
18
22
17
15
198
Guanajuato
81
119
97
92
174
161
225
216
238
199
226
245
2073
Guerrero
187
199
194
205
208
167
208
203
199
186
192
178
2326
Hidalgo
16
15
15
18
22
15
20
15
22
8
25
22
213
Jalisco
105
133
125
140
120
139
170
157
168
148
159
179
1743
México
175
197
177
186
198
166
176
181
194
194
228
199
2271
Michoacán de Ocampo
97
121
118
141
107
110
99
100
105
88
121
129
1336
Morelos
54
35
42
44
60
65
56
50
54
44
78
44
626
Nayarit
37
40
46
44
41
24
43
32
34
34
26
24
425
Nuevo León
56
65
57
40
52
49
46
66
62
37
77
66
673
Oaxaca
71
71
76
69
67
84
96
103
92
85
69
86
969
Puebla
88
84
99
68
83
88
96
106
100
88
97
100
1097
Querétaro
19
14
9
15
14
10
15
12
13
13
16
20
170
Quintana Roo
32
50
35
37
42
33
44
57
67
59
96
87
639
San Luis Potosí
44
37
30
48
33
40
44
45
51
45
44
47
508
Sinaloa
89
87
88
87
79
68
90
100
90
107
84
85
1054
Sonora
68
67
82
54
46
39
58
60
60
54
79
75
742
Tabasco
35
41
36
44
36
33
25
38
55
51
61
40
495
Tamaulipas
78
93
93
77
72
69
99
85
96
66
79
67
974
Tlaxcala
12
8
10
15
13
17
7
9
14
6
13
10
134
Veracruz de Ignacio de la Llave
169
184
146
160
137
134
160
149
140
135
115
113
1742
Yucatán
2
1
2
3
3
4
2
8
3
1
11
8
48
Zacatecas
57
70
43
34
35
42
52
37
43
46
53
47
55